Jon Rahm se aseguró en Nueva York su tercer anillo de campeón del LIV Golf. Ya casi no le caben en la mano, aunque no será hasta la semana que viene cuando Scott O’Neill le haga entrega del premio que le acredita como el gran dominador del circuito, hasta ahora saudí, desde que se sumó a él a finales de 2023 como el fichaje estelar y con una gran suma de dinero detrás. “Han sido dos semanas muy duras, pero el comienzo que tuve con esos segundos puestos y esas victorias fue algo para sentirse orgulloso”, resumió tras acabar en Bedminster con sensación agridulce tras su peor actuación en el LIV.

La presión no le ha pesado, el Top 10 ha sido su lugar habitual en los torneos en estos tres años y ha cumplido sobradamente con las expectativas que levantó su incorporación, pero la pregunta a estas alturas es clara: ¿Ahora qué? Cuatro victorias parciales (Reino Unido, Chicago, Hong Kong y México) y tres globales en tres años indican que quizás el golfista de Barrika ya ha tocado techo en el LIV. Poco más le queda por demostrar en un entorno competitivo que se le va a quedar corto y que no va a ser el mismo que el que le recibió con todos los honores y a golpe del jugosísimo talonario del PIF, el Fondo Soberano Saudí.

Jon Rahm conquista el triplete en el LIV Golf


Jon Rahm conquista el triplete en el LIV Golf

El paso de los años ha dejado claro que el formato, con una respuesta irregular de los aficionados según dónde disputaran los torneros, era insostenible porque no genera beneficios y la retirada definitiva de la financiación de los saudíes abrió desde hace un par de meses un periodo de incertidumbre que ha sobrevolado por los torneos, con muchos jugadores más pendientes de su futuro que de dar su máximo en un circuito que les ha dejado colgados en sus objetivos,

A día de hoy, los responsables del LIV no han mostrado abiertamente sus planes, ni siquiera los inmediatos. Queda una cita en Indianápolis sin interés ya que la pelea individual está resuelta a favor de Jon Rahm. Quizás por ello se transforme en la final por equipos que estaba prevista celebrar en la última semana de agosto en Michigan. Sin embargo, los medios especializados descartan esa posibilidad ya que el campo donde se debía disputar, The Cardinal at Saint John’s, ni siquiera está preparado. Además, ese torneo, en el que el Legión XIII de Rahm podía defender su título, suponía un desembolso económico que el LIV, cargado de deudas y de compromisos no atendidos, no puede afrontar en estos momentos en los que piensa más en cómo sobrevivir y seguir adelante en 2027.

Dos años de contrato

El golfista de Barrika tiene aún dos años más de contrato, aunque es el principal acreedor del LIV. En lo poco que se sabe, sus responsables piensan en un circuito de diez torneos, cinco en Estados Unidos y cinco por el mundo. Rahm no se ha pronunciado, pero parece que esta idea es claramente insuficiente para cubrir sus aspiraciones competitivas, incluso ahora que ha resuelto su conflicto con el DP World Tour. Por otro lado, el PGA Tour ofreció a algunos jugadores, entre ellos el de Barrika y DeChambeau, un camino de retorno que rechazaron a principios de año y no parece que el principal torneo del mundo vaya a poner las cosas fáciles para tomar ese camino.

Por su parte, Scott O’Neill, el principal responsable, ha hablado de la entrada de nuevas inversiones, pero las cifras serán muy inferiores a las manejadas hasta ahora y muchos jugadores, sobre todo a aquellos de la clase media, pueden pensar que nos les compensa mantenerse en el circuito sin otras salidas. El LIV quiere involucrar en la propiedad del circuito a sus estrellas, aunque solo DeChambeau, al que a veces resulta difícil interpretar, ha mostrado cierto entusiasmo.

Quizás todas estas cuestiones, además de su próxima paternidad, han afectado a Jon Rahm en su rendimiento en los dos últimos meses porque son demasiados frentes de distracción. Todo el mundo quiere saber sus impresiones, sus intenciones, pero hasta ahora se ha mostrado hermético. La sólida ventaja que cogió en los primeros meses del curso le han servido para añadir más peso a su palmarés. En su día, el barrikoztarra tomó una decisión que muchos no entendieron porque suponía sacrificar el mejor momento de su carrera en aras de sumarse a un proyecto que quería cambiar el golf. El dinero lo justificó todo entonces, en lo deportivo poco reproche se e puede hacer, pero fuera del LIV ha perdido colmillo y se han resentido sus resultados en los majors, donde se bate con los mejores del mundo. Cerca de cumplir 32 años, Jon Rahm aún podría volver sobre sus pasos ya que aquello que le prometieron ya no existirá. Las próximas semanas, hasta que se incorpore a los torneos de otoño del DP World Tour, pueden ser definitivas.