Ha pasado menos de una semana desde que Abelardo de la Espriella es presidente de Colombia y su gobierno y el de Donald Trump ya dan muestras de que planean una colaboración mucho más estrecha. Enterrados los tiempos de los enfrentamientos con el izquierdista Gustavo Petro, Washington mira ahora a Bogotá como un amigo. En este contexto, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, ha anunciado este miércoles que ha sido autorizado por el Gobierno de De la Espriella a realizar operativos militares conjuntos en suelo colombiano, una decisión de importantísimas consecuencias para el país sudamericano.

“Colombia ya solicitó que el Departamento de Guerra se sume en su lucha contra el narcoterrorismo, autorizando operaciones militares conjuntas para destruir terroristas y redes terrorista”, ha dicho Hegseth en Ciudad de Panamá. A su vez, el responsable del Pentágono ha reiterado que Colombia se unirá al Escudo de las Américas, la coalición fundada por Trump, que ya integran 18 países con el objetivo de enfrentarse a las redes del narcotráfico en la región.

La incorporación de Colombia en esta alianza fue una de las principales promesas en materia internacional de De la Espriella durante la campaña. Su primer discurso como presidente destacó la necesidad de enfrentar “sin tregua al narcoterrorismo y a todas las organizaciones criminales”. Siempre dejó abierta la puerta a hacerlo en operaciones conjuntas con otros países.

Colombia es el mayor productor de cocaína del mundo; y Estados Unidos, el primer consumidor. Este pacto de cooperación permite a De la Espriella contar con uno de los ejércitos más poderosos del mundo y también con su inteligencia para combatir con una treintena de grupos armados y sus más de 20.000 miembros repartidos por todo el país sudamericano.

Colombia es el último país en llegar a una colaboración similar con Washington. El pasado marzo, Ecuador anunció que lanzó operativos militares con Estados Unidos en su territorio contra organizaciones designadas como terroristas por la Casa Blanca, como Los Lobos y Los Choneros. En junio, el Gobierno de Venezuela trabajó mano a mano con Washington para matar al Niño Guerrero, líder del Tren de Aragua, una de las bandas criminales más poderosas de América Latina.

Desde su vuelta a la Casa Blanca en enero de 2025, Trump ha dejado claro que una de sus prioridades en política exterior es el control de todo lo que pase en el continente americano, en una reedición de la doctrina Monroe del siglo XIX, que se resumía en esa frase de “América para los americanos”, que en realidad es más ajustada traducir como “América para los estadounidenses”. Durante su intervención en un hotel de Ciudad de Panamá, Hegseth ha invocado una versión renovada de la doctrina Monroe, esta vez encabezada con la de Donald: doctrina Donroe.

“Defenderemos nuestro hemisferio de amenazas externas”, ha afirmado Hegseth. Entre esas amenazas, el secretario de Defensa -él prefiere denominarse de Guerra, pero el Congreso de Estados Unidos no ha aprobado el cambio de nombre del departamento- incluye a los narcotraficantes y a la influencia extranjera, unas amenazas de un contorno muy ambiguo que otorgan a Washington un margen de maniobra muy amplio.

El alto funcionario se reunió con el nuevo ministro de Defensa colombiano, Jorge Mora, para firmar la inclusión de Colombia en el Escudo de las Américas. “Es el inicio de una nueva etapa en la cooperación en materia de defensa entre Estados Unidos y Colombia”, ha reseñado Hegseth.

La reunión de la coalición en la que ha participado el secretario de Defensa de EE UU ha tenido lugar en Panamá, un país en el que la Administración republicana puso el ojo desde el principio con la intención de controlar el canal. Más allá del interés por hacerse con esa infraestructura clave, Trump abanderó la política de ataques militares en el mar Caribe y en el océano Pacífico contra embarcaciones sospechosas de transportar drogas, que por ahora han causado la muerte de más de 200 personas.

Este año redobló la apuesta con una incursión fugaz en Venezuela, que acabó con la detención del presidente Nicolás Maduro y la instauración de un Gobierno amigo liderado por la número dos de Maduro, Delcy Rodríguez. También ha aumentado la presión sobre Cuba hasta el punto de provocar una catastrofe alimentaria con el bloqueo energético a la isla. Ahora, Hegseth, da un paso más en el control del continente con la llegada de un Gobierno amigo a Bogotá.