Como Bill Clinton al contemplar en Granada el mejor atardecer nunca visto, los granadinos se echaron en masa a la calle para disfrutar de un … fenómeno astronómico único con el mejor marco.

Granada quedó fuera de la franja de totalidad del eclipse de este 12 de agosto, pero aún así fue un espectáculo histórico que se siguió con expectación desde todos los rincones de la provincia. Los granadinos buscaron lugares altos y con el horizonte despejado para disfrutar de un eclipse casi total que se fundió con el atardecer. Un espectáculo del cosmos al alcance de todos.

Sierra Nevada fue uno de los miradores privilegiados para la observación de esta carambola cósmica. Las espectaculares vistas y una agradable temperatura de 18 grados atrajeron al macizo a cientos de personas. La carretera A-395 registró toda la tarde un tráfico intenso para el mes de agosto y pequeñas retenciones por un estrechamiento con semáforo poco antes de Pradollano.

Los curiosos se dividieron entre la zona de la Hoya de la Mora y la estación de esquí, donde Cetursa amplió el horario del telecabina Borreguiles desde las 9.00 horas de la mañana hasta la 1.45 de la madrugada, para quienes, además del eclipse, querían disfrutar de la Noche de las Perseidas desde las alturas.

San Miguel Alto se convirtió en uno de los puntos de Granada desde los que seguir el eclipse. Desde unas horas antes del momento de máximo esplendor, el mirador se fue llenando de granadinos y visitantes atraídos por una de las mejores vistas de la ciudad.

Todavía no eran ni las siete de la tarde y Playa Granada ya estaba distinta a otros días. La arena, que a estas horas de un miércoles cualquiera empieza a vaciarse, se llenaba. Familias enteras bajaban por los accesos cargadas con sillas, neveras y, sobre todo, unas gafitas oscuras de cartón que era el accesorio más buscado de todo el país.

El paseo marítimo se fue convirtiendo poco a poco en una fila continua de toallas, esterillas y sillas de la playa colocadas mirando hacia el oeste, por donde en un rato se va a esconder el sol. Los chiringuitos tenían llenas sus terrazas y pusieron la musiquita de siempre para amenizar la jornada. Con el calor pegajoso que hacía, las cañas, tintos de verano y algún que otro picoteo era el mejor aliado para aliviar el hambre y las altas temperaturas. Los camareros, entre mesa y mesa, levantan la vista al cielo a ver cómo va el sol.

También, el eclipse solar convirtió a las comarcas de Baza y Huéscar en un amplio escenario para la observación astronómica. Numerosos municipios prepararon actividades y habilitaron lugares específicos desde los que vecinos y visitantes pudieron seguir el fenómeno, aprovechando especialmente los enclaves elevados y con menor contaminación lumínica.