Todos quieren fotografiar el eclipse solar que tendrá lugar este miércoles, pero lo que muchos no saben es que se trata de una carrera contra el tiempo en la que técnica e improvisación van de la mano. Hay que proteger el sensor, elegir la óptica, mantener el equipo estable y seguir el movimiento del Sol. Para la fotoperiodista de la Agencia EFE Cati Cladera, que afrontará el fenómeno con tres cámaras desde Banyalbufar, tener los ‘deberes’ hechos no garantiza el resultado: «Una cosa es la teoría y otra la que te encuentras, te lo imaginas, pero hasta que no estás allí no sabes muy bien cómo va a ir».

El primer elemento de la mochila será el filtro solar. «Lo más importante es tener uno adecuado para poner en la cámara y hay unos filtros específicos para los sensores. Llega mucha potencia de luz y te puede estropear el sensor», explica. No sirve cualquier filtro ND: «Tiene que ser uno especial para el Sol, no todos los ND funcionan». Cladera compró el suyo con antelación en una tienda especializada en fotografía solar. Sin embargo, reconoce que la cercanía del eclipse con la puesta de Sol puede obligarla a improvisar: «Hay menos intensidad. Cuando haces fotos de una puesta de sol no empleas filtro. No sé muy bien cómo hacerlo, voy a tener que improvisar».

La elección del objetivo dependerá del encuadre. «Si quieres encuadrar solo el Sol, necesitas un teleobjetivo potente. Con un 500 mm, 300 mm, algo así está bien». Las focales largas obligan además a utilizar trípode, especialmente durante la totalidad, cuando habrá poca luz. «Si vas a hacer tanto vídeo como fotografía, recomiendo un trípode. Cuando es el eclipse total hay muy poca luz y a pulso es difícil, sobre todo con las cámaras con teleobjetivo». También habrá que corregir continuamente el encuadre: «El Sol se va moviendo y tienes que ir haciendo el seguimiento para que no se te salga».

Para su cobertura, Cladera trabajará con tres cuerpos: «La primera es una Panasonic y con esta, en principio, haré vídeo, un plano general, no muy amplio, pero que se vea a lo mejor toda la trayectoria del eclipse». Las otras dos serán Canon EOS R5, una para vídeo y otra para fotografía.

Uno de los grandes retos será combinar el eclipse con el paisaje. La diferencia de luminosidad entre el Sol y el entorno hace complicado obtener detalle en ambos en una misma exposición. «Es muy difícil en la misma exposición sacar el eclipse y el ambiente. Tienes que escoger una cosa u otra. Tienes poco tiempo y no puedes hacer fotos a gente mirando y que se vea perfectamente el eclipse. O te sale quemado el Sol o te salen muy oscuras las personas».

Los móviles tampoco están exentos de riesgos. Cladera recomienda utilizar un filtro delante de la óptica y advierte especialmente del vídeo: «Es más peligroso para el sensor cuando haces vídeo, porque queda permanentemente el punto de luz del Sol. Al hacer una foto es algo rápido y el sensor está menos expuesto». Sobre colocar la lámina de unas gafas de protección frente al objetivo, se muestra prudente: «No sé si funciona o no. No es el mismo filtro, es adecuado para los ojos, pero no está pensado para fotografía».

La seguridad de quien maneja la cámara es la prioridad. Cladera recomienda utilizar la pantalla trasera en lugar del visor óptico: «Yo les diría que no hagan las fotos mirando a través del ocular, porque puede ser peligroso. Que lo hagan siempre a través de la pantalla». La advertencia es contundente: «Los ojos no tienen sensibilidad, no percibes que te estás quemando y es muy fácil. Las secuelas son irreversibles». Solo durante la totalidad puede retirarse la protección: «Solamente puedes mirar sin gafas cuando es eclipse total. Total es un minuto y medio. Hay que ponerse las gafas antes y después».

Localización

La localización será otro factor decisivo. Al producirse la totalidad muy cerca del horizonte, cualquier obstáculo puede arruinar la observación. «Lo más complicado es encontrar un sitio donde se vea. Cuando va a ser eclipse total será casi a nivel del mar, no se verá desde todos los sitios. Lo más complicado es buscar una ubicación que no tenga nada delante». Cladera ha elegido el Hostal Sa Baronia, en Banyalbufar, desde donde espera contar con una perspectiva despejada sobre el mar, «todo apunta a que la zona es buena».

Con todo preparado, la fotógrafa no espera una sesión sencilla, más bien todo lo contrario: «Técnicamente, para que te salga bien es complicado. Es muy posible que al final te salga un churro». Para los aficionados, propone una alternativa sencilla: «También se puede poner el teléfono a grabar y tú ves el eclipse tranquilamente». Y deja una última recomendación: «Sobre todo, que la gente vaya con cuidado. Te puedes quemar los ojos».