Tamara Falcó descubrió su pasión por la cocina cuando participó en MasterChef celebrity. La hija de Isabel Preysler que, hasta ese momento, se confesó una negada de los fogones, decidió darle una nueva oportunidad a su habilidad dentro del mundo de la gastronomía. Una oportunidad que, sin duda, le abrió las puertas a un mundo lleno de matices donde la cocina formó una parte fundamental de su vida. Esto ha hecho que Tamara se haya aficionado a comer, sobre todo en casa de su madre, en Villa Meona, donde, además, preparan su plato favorito.

«Este es, indudablemente, el plato favorito de mis hermanos, bueno, de todos los hermanos, incluida yo misma. Lo es tanto que a veces se ha llegado a proponer como cena de Nochebuena», contó en su libro, Las recetas de casa de mi madre, haciendo referencia al bocadillo de filete empanado «de toda la vida». Es más, en esta recopilación de recetas, la propia Tamara también da los ingredientes clave para lograr este plato.

El plato favorito de Tamara Falcó es un bocadillo

Tamara Falcó tiene un plato favorito. | Gtres

«Es el filete empanado de toda la vida, pero a Julio se le da genial copiar acentos, así que lo pronuncia con acento de Miami, ‘empanisado‘, y nosotros nos morimos de la risa. De manera que así se ha quedado», escribiendo. Para prepararlo, habrá que tener varios ingredientes cerca. Entre ellos, una baguetina, un filete de ternera, pavo o pollo, media lechuga, un tomate, una loncha de jamón cocido, una loncha de queso, mayonesa y aceite de oliva. Para prepararlo, lo primero que habrá que hacer será lavando la lechuga y cortándola en juliana. Luego, se cortará el tomate en rodajas finas. El filete se tendrá que pasar por la plancha y, luego, cortarlo en tiras.

Para terminar con el bocadillo, el pan se tendrá que colocar longitudinalmente, untar ambas caras con una buena capa de mayonesa y comenzar a colocar los ingredientes. Primero, el tomate, la lechuga, el jamón, el queso y, por último, la carne. Una vez montados todos los ingredientes, ya estará listo para comer. La relación de Tamara Falcó con la gastronomía es una de las metamorfosis más fascinantes del panorama mediático español. Lo que para muchos comenzó como un mero pasatiempo o una participación más en un programa de televisión terminó convirtiéndose en su verdadera vocación profesional, su sello de identidad y una de sus facetas más respetadas.

«Lo es tanto que a veces se ha llegado a proponer como cena de Nochebuena»

Antes de su paso por las cocinas de MasterChef celebrity en 2019, la imagen pública de la Marquesa de Griñón estaba ligada a la moda, los eventos de la alta sociedad y el estilo de vida. Sin embargo, su participación en el concurso lo cambió todo. Allí demostró una disciplina, humildad frente a los jueces y una capacidad de estudio que sorprendieron a la audiencia y al propio jurado —Pepe Rodríguez, Jordi Cruz y Samantha Vallejo-Nágera—. Tras semanas de esfuerzo intenso, Tamara se proclamó ganadora de la edición, descubriendo en el proceso que la cocina no era solo un reto televisivo, sino una pasión real.

La gastronomía y el amor por el producto de calidad ya estaban en su ADN familiar. Su padre, Carlos Falcó (Marqués de Griñón), fue un pionero en la gastronomía y la enología en España, reconocido por sus vinos de pago y sus aceites de oliva virgen extra de alta gama. Tamara ha confesado en multitud de ocasiones que su amor por la buena mesa y el respeto por los ingredientes le vienen directamente del recuerdo y las enseñanzas de su padre. Lejos de quedarse en el título televisivo, Tamara decidió profesionalizarse al máximo nivel. Se matriculó en la prestigiosa escuela de alta cocina Le Cordon Bleu en Madrid.

Tras meses de duras jornadas de aprendizaje, técnicas francesas, cortes precisos y exámenes exigentes, en 2021 obtuvo el Grand Diplôme —el título más alto de la escuela, que abarca tanto Cocina como Pastelería—, demostrando un compromiso profesional absoluto con el oficio. Esta pasión ha marcado de forma clara sus proyectos profesionales en los últimos años. Publicó un libro rindiendo homenaje a la cocina con la que creció, combinando platos tradicionales del hogar familiar con toques sofisticados. Para su documental en Netflix —La marquesa—, asumió el reto de diseñar un menú degustación y abrir un restaurante efímero en el palacio familiar que heredó de su padre.

Es habitual verla colaborar con marcas del sector alimentario, de menaje de cocina y alta gastronomía, aportando su visión fresca y elegante. «En la cocina encontré un lugar donde concentrarme, crear y hacer feliz a la gente a través de la comida. Es un arte muy generoso», contó la propia Tamara. Dentro de su recetario, lo que mejor cocina Tamara Falcó son las preparaciones de alta cocina francesa clásica y la repostería fina, dos disciplinas en las que se especializó durante su formación en Le Cordon Bleu. El pichón fue su elaboración insignia. Fue el plato principal con el que ganó la final de MasterChef celebrity y el que perfeccionó más tarde en su libro de recetas. Servido con una reducción de sus propios jugos, crema de multicereales y toques de trufa. Un plato técnico, complejo y de alta escuela que dejó deslumbrados a chefs como Joan Roca.

La pastelería es donde más destaca su precisión. Al haber obtenido el diploma técnico de Pastelería en Le Cordon Bleu, domina técnicas complejas de masa, templado de chocolate y gelificaciones. Tamara ha adaptado el recetario tradicional que se comía en la casa de Isabel Preysler, aplicándoles las técnicas de alta cocina que aprendió en la escuela. El consomé es un básico de la casa familiar que ella prepara mediante la técnica clásica de clarificación con claras de huevo para conseguir un caldo transparente y concentrado.