Con más de tres décadas sobre los escenarios, Eladio Santos es ya uno de los artistas vigueses más reconocidos. Antes de su nueva cita en Castrelos este domingo 16, el vocalista repasa los orígenes de su banda Eladio y Los Seres Queridos, algunas de las canciones que han marcado su trayectoria y desvela pistas sobre sorpresas que habrá durante la actuación en el emblemático auditorio.

Sus inicios en la música se remontan a muchos años antes de que naciese Eladio y Los Seres Queridos.

El primer contacto que tuve con la música fue con la gaita. Empecé a tocarla con nueve años en un grupo. Luego, ya empecé a tocar la guitarra y entré en grupos a los catorce. Mi primer concierto fuera del colegio fue en 1987, en la Plaza de Compostela, con un grupo punky. De ahí ya te subes a una furgoneta para tocar en no sé dónde y ya no te bajas.

En su segundo disco, pasan de llamarse Elodio y Los Seres Queridos a Eladio y Los Seres Queridos, ¿a qué se debe ese cambio y por qué Elodio en un primer momento?

Cuando el grupo nació, al principio éramos solo dos. Un pianista y yo tocábamos con invitados y pusimos ese nombre de cachondeo. Al principio era un grupo abierto y sin batería, después acabó formándose. Hubo una anécdota ahí: una bruja me dijo que si cambiaba el nombre me iba a ir mejor. Yo no le hice caso, pero esa misma noche en un programa de radio hablaban de nosotros como ‘Eladio’. Suponían que Elodio era un error. Yo me lo tomé como una señal y al día siguiente llamé a nuestro manager para preguntarle si nuestro próximo disco podía ser Eladio y me dijo que al fin. Él estaba muy contento y, en general, todo el entorno me decía que lo hiciese.

Ese cambio de nombre fue una forma de marcar un antes y un después como grupo.

Sí, porque ahí entró un batería y cambió un poco todo. Empezó a ser un grupo más completo, más de tocar en sitios grandes. El primer disco, de hecho, a veces no sabemos si incluirlo o no en la discografía porque es un disco que hice en Madrid de forma más personal. A partir del 2010, el grupo fue más una banda en la que todo el mundo aporta muchas cosas. Básicamente, se convirtió en la formación que es ahora.

Desde el principio, siempre supe que algún día Amaral cantaría conmigo ‘Non quero perderte’

Han recorrido casi todos los sitios de Vigo y Castrelos no podía faltar. De hecho, no es su primera vez allí.

Exacto, como grupo es la segunda, la primera fue en 2011, pero va a ser mi quinta vez. Toqué en 1996, en 1999 y en 2002 como telonero de Oasis. Es muy simbólico, sientes que estás tocando en el sitio más importante de la ciudad, pero muchas veces realmente tocas y punto. Yo no recuerdo muy bien las sensaciones de cuando estaba tocando. Estás en una nube, muy concentrado. Cuando toqué de telonero de Oasis era muy consciente de que la gente no venía a verme a mí. Intentas en 40 minutos soltar todas tus bombas, lo más importante que tienes.

De esas «bombas», ¿cuál nunca puede faltar en directo?

En Vigo, Non quero perderte y El tiempo futuro, que es la canción que tiene más visitas, anda por el millón. Tiene un vídeo en el que sale Vigo y la gente lo ve mucho, pero Non quero perderte creo que es una canción que nos define muy bien. Es una canción en galego con todas nuestras influencias. Ahí conversa un poco el gaiteiro que hay en mí, es un ritmo de 6×8, que no deja de ser una pandeirada, pero a la vez es una canción intensa con una letra es muy a corazón abierto.

Amaral la define como una de sus «canciones favoritas del mundo». El año pasado, por el 20 aniversario del grupo, hicieron distintas colaboraciones, entre las que se encuentra ella cantando este tema.

Amaral siempre fue una enamorada de Non quero perderte, que salió por primera vez en el disco de Elodio, en 2007. Recuerdo que ella nos llamó a la oficina diciendo que quería conocernos y que fuéramos a telonearlos a un concierto que hacía en Ourense. Desde el principio, siempre supe que algún día ella la cantaría conmigo. El disco con colaboraciones, estaba un poco alrededor de eso. Si venía Amaral, empezábamos a convocar a los demás. Es una persona generosa y superprofesional. Se lo curró muchísimo y no nos puso ninguna pega. Lo hicimos todo en tres días superguay.

En esa colaboración cuentan con Fillas de Cassandra, que también actúan este domingo en Castrelos, ¿la disfrutaremos en directo?

No lo descarto, queda ahí la incógnita. Como tocamos justo antes, yo les dije que si estaban muy liadas no pasaba nada. No tiene nada que ver un concierto como el de Fillas con el nuestro. El nuestro es clásico, más o menos de rock and roll, sin casi escenografía. En el de ellas hay un trabajo tremendo, un montón de invitados… Es una pasada, creo que la gente va a alucinar. Les voy a dejar el margen de que estén concentradas con lo suyo y, si luego cuadra, estupendo.

Al igual que ellas han versionado una canción suya, ustedes hacen varias versiones de otros artistas.

Sí. Ahora mismo tenemos en el repertorio una de Emilio Cao, que tuvimos la suerte de colaborar con él. Falleció el año pasado y hace unas semanas la pusieron en un especial de versiones de La 2. La estamos tocando mucho, es una canción que me encanta. Tenemos un disco de versiones en galego y ahí nos quitamos la espinita de hacer un montón de canciones que nos gustaban, como Agardarei, con Vega, o Los dinosaurios, de Charly García. El concierto acaba con un trocito de una versión de Mr. Tambourine Man, de Bob Dylan.

¿Habrá algún invitado?

Sí, no quiero desvelar todos. Mi hija seguro, espero que no me traicione y que cante una canción. Va a venir Estela, la violinista de A banda da Loba que ya colaboró en el disco, y algún mítico del grupo.

Es un hecho que la música en gallego está en auge. No solo interesa a nivel regional, sino que distintos grupos que llevan Galicia por bandera se están extendiendo por grandes ciudades y festivales de toda España.

Es una tendencia en todas partes. Quiero decir, también hay grupos en vasco y catalán que se están viendo en festivales en España. Estuvimos, por ejemplo, el otro día en Sonorama y Non quero perderte la canta todo el mundo. Por reivindicar, fuimos un poco el primer grupo de pop-indie en hacer una canción en galego conocida a nivel estatal. En 2010, ya tocábamos de teloneros con Vetusta y la gente la cantaba. Por otro lado, creo que lo que demuestra que la música urbana en galego esté ‘estoupando’ a muerte es que la gente lo pedía, funciona.

¿Qué festival o lugar tienen pendiente de actuar?

En todos estos años, creo que hemos ido a casi todos los festivales potentes españoles. No hemos ido a Benicassim, pero creo que no pegamos allí. En Vigo, creo que no hay ningún sitio donde no haya tocado. Hemos tocado en todos los bares y salas. En Madrid, tampoco hay muchos donde no. En el Wizink, pero hay que llenarlo. Para mí fue un súper hito total tocar en el García Barbón y meter a mil personas, era algo que no tenía muy claro que se podía hacer. Cuando me dijeron que íbamos a tocar allí pensé que había que meter a 500 personas para no palmar dinero, y al final metimos a mil.

Es un amante de la astronomía, ¿cómo va a ver el eclipse?

Saldré después de comer hasta el comienzo de la sombra, por Agolada, que es lo que me queda más cerca. A partir de ahí, llevo el telescopio y voy a improvisar. Donde vea un sitio, me quedo. Llevo esperando por esto muchos años. Ya cuando era niño era la mayor pasión de mi vida y había visto eclipses parciales, pero siempre había esperado ver un eclipse total. Me acuerdo que hace unos diez años, alguien me dijo que iba a haber un eclipse en agosto de 2026 que se iba a ver muy bien desde Lugo. Yo ya hablé con mi familia y les dije que en ese mes no íbamos de viaje a ningún lado y también avisé al grupo de que no cerraran ninguna fecha para el día 12.

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