Marina Rivers está disfrutando de unos días de vacaciones en Bali junto a varios amigos, pero una situación inesperada ha obligado al grupo a cambiar los planes y acudir de urgencia a un centro sanitario. Uno de sus acompañantes sufrió un ataque de un perro … y, ante el riesgo de rabia en la zona, decidieron buscar atención médica para valorar cuanto antes la necesidad de recibir la vacuna.
La propia influencer ha contado lo ocurrido prácticamente en directo a través de sus redes sociales. En los vídeos, explica la preocupación que se apoderó del grupo mientras se desplazaban hasta el hospital, especialmente por el miedo a que el animal pudiera haber transmitido la enfermedad.
La situación, sin embargo, todavía tenía un segundo capítulo. Una vez en el centro médico, el grupo se encontró con una factura que no esperaba y que les llevó a ponerse en contacto con su seguro en España para buscar una alternativa. El tratamiento que les plantearon ascendía, según relató Rivers, a unos 5.000 euros.
Un mordisco que convirtió las vacaciones en una carrera al hospital
Todo ocurrió durante la estancia de la influencer y sus amigos en Indonesia. Uno de los jóvenes que forma parte del grupo tuvo un incidente con un perro y, aunque la herida no parecía especialmente grave, decidieron no correr riesgos. Bali se encuentra entre las zonas en las que existe riesgo de rabia, por lo que acudieron a un hospital para que los profesionales determinaran qué atención necesitaba.
Mientras se dirigían al centro sanitario, la influencer fue compartiendo con sus seguidores la preocupación del grupo. «Como pilles la rabia, resulta que la palmas directamente. Así que estamos yendo a un hospital a ver si le pincha la vacuna de la rabia o qué, porque estamos acojonados», explicó en sus redes sociales.
Rivers también mostró especial preocupación por su amigo, que se encontraba visiblemente alterado después de lo sucedido. «Estaba pasando mucho miedo, pobrecito mío. Está histérico», relataba mientras el grupo se desplazaba en moto en busca de un centro donde pudieran atenderle.
La tensión no impidió, eso sí, que intentaran tomarse el episodio con algo de humor. Ya a las puertas del hospital, Marina reconocía que estaban tratando de rebajar los nervios aunque la situación no tenía ninguna gracia. «Nos estamos riendo, pero no nos hace gracia. Aquí ponen la vacuna de la rabia», contaba.
El precio de la vacuna obliga al grupo a recurrir al seguro
El problema llegó cuando conocieron el coste que tendría recibir el tratamiento en ese centro. Según explicó la creadora de contenido, el hospital pretendía cobrarles 5.000 euros por la vacuna contra la rabia, una cantidad que el grupo no estaba dispuesto a asumir sin antes consultar las condiciones de su seguro médico.
«Nos querrían cobrar 5.000 euros por la vacuna de la rabia», relató Rivers a sus seguidores. Ante esa situación, comenzaron a ponerse en contacto con la compañía aseguradora en España para averiguar a qué otro centro podían acudir y qué asistencia estaba cubierta.
La situación dejó al grupo en una especie de espera a contrarreloj: por un lado, necesitaban resolver cuanto antes la atención de su amigo; por otro, tenían que encontrar un hospital que pudiera administrar el tratamiento sin tener que afrontar de entrada una factura de miles de euros. Mientras esperaban las indicaciones del seguro, decidieron hacer una pausa.
«El enrabietado de momento está bien, así que vamos a comer hasta que le avisen del seguro de España a qué hospital tenemos que ir», explicó Marina, tratando de poner algo de normalidad a unas horas que habían comenzado de una manera muy distinta a la prevista.
Finalmente, todo quedó en un susto
La preocupación del grupo estaba relacionada con la posibilidad de exposición a la rabia, una enfermedad que puede transmitirse a través de la saliva de animales infectados, principalmente mediante mordeduras. Ante una posible exposición, la valoración médica y la profilaxis posterior son cuestiones que deben determinar los profesionales sanitarios.
En el caso del amigo de Marina Rivers, finalmente pudo recibir la atención que necesitaba. Después de las horas de incertidumbre, la influencer utilizó de nuevo sus redes sociales para actualizar a sus seguidores y tranquilizarlos sobre el estado del joven: «Ayer lo pasamos fatal, pero ya le han pinchado y está todo bien», aseguró.
Así, lo que comenzó como un incidente durante unas vacaciones en Bali terminó con el grupo pasando varias horas entre hospitales, llamadas al seguro y preocupación por la salud de uno de sus integrantes. Por suerte, finalmente pudieron continuar con su viaje después de que el joven recibiera el tratamiento correspondiente.
