Mohamed lleva casi siete meses trabajando en una fábrica de Córdoba. Procedente del Sáhara, vive en España como demandante de asilo desde 2024. Cuando llegó, había cursado hasta el Bachillerato pero no contaba con una formación específica en ningún oficio industrial, ya que en su país se había dedicado a su profesión como músico. Ahora es rapero y ha recibido formación de soldadura y electricidad en uno de los cursos de CIC Batá.

«Un amigo me habló de esta entidad y yo estaba buscando trabajo, así que me apunté los cursos», explica, «también tengo otro de carretillero». Al terminar la teoría, tuvo una parte de prácticas en una empresa. «Cuando acabamos nos llamaron a un compañero y a mí y los dos estamos trabajando desde febrero».

Ese fue su primer empleo en Córdoba y está muy contento. «En mi país era músico, componía mis temas y sigo con ello en casa, pero me gusta mucho mi nuevo trabajo y me gustaría seguir», afirma convencido. Admite que ha sido un cambio de tercio muy importante, que nunca se había planteado un oficio como este, «pero soy habilidoso con las manos y creo que se me da bien».

En España, no tiene a nadie. «Antes de ir a CIC Batá, había buscado trabajo por mi cuenta, fui también a Adecco, hice algún curso, puse anuncios, pero siempre piden experiencia y no me llamaban», señala, «ahora estoy contento y agradecido porque necesitaba un trabajo».

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