Un campamento en Aragón ha registrado esta semana un brote de gastroenteritis que ha dejado a 41 personas afectadas, de las 90 expuestas. Así se ha notificado este jueves en el Boletín Epidemiológico Semanal del Gobierno de Aragón, en el que además se expresa que todos ellos han presentado “síntomas leves”, y que ninguno ha requerido de hospitalización. No obstante, Salud Pública ha trasladado ya toda la información del brote a la Sección de Higiene de los Alimentos y Sanidad Ambiental.
La gastroenteritis es una inflamación del estómago y los intestinos que puede estar provocada por virus, bacterias o parásitos, aunque las infecciones víricas son una causa frecuente. Se transmite principalmente por el consumo de agua o alimentos contaminados, por el contacto directo con una persona infectada o al tocar superficies contaminadas y llevarse después las manos a la boca. Entre sus síntomas más habituales están la diarrea, las náuseas, los vómitos, el dolor o los calambres abdominales y, en algunos casos, la fiebre.
Asimismo, el principal riesgo de esta enfermedad es la deshidratación provocada por la pérdida de agua y sales minerales a través de los vómitos y la diarrea, especialmente en niños pequeños, personas mayores y pacientes vulnerables. El tratamiento depende de la causa y de la gravedad, pero la medida fundamental es mantener una correcta hidratación, con líquidos administrados en pequeñas cantidades y, cuando sea necesario, soluciones de rehidratación oral que permitan recuperar el agua y los electrolitos perdidos.
Su prevención pasa, sobre todo, por extremar la higiene. Lavarse correctamente las manos con agua y jabón después de ir al baño y antes de cocinar o comer, limpiar las superficies que puedan estar contaminadas, lavar frutas y verduras y manipular correctamente los alimentos reduce el riesgo de infección. También conviene evitar preparar comida para otras personas mientras se tienen síntomas y mantener especial precaución con el agua y los alimentos que puedan estar contaminados.
UN BROTE DE COVID EN ZARAGOZA
Este no ha sido el único brote registrado en la comunidad durante la última semana. A este se le suma un brote de Covid-19 registrado en una residencia de mayores de la provincia de Huesca, que ha dejado un total de nueve afectados. De ellos, siete son residentes y dos trabajadores del centro. Todos ellos han presentado síntomas leves, y ya se ha aplicado las medidas preventivas para contener el brote.
La COVID-19 es una enfermedad infecciosa causada por el virus SARS-CoV-2 que afecta principalmente al aparato respiratorio. Se transmite sobre todo por el aire, mediante partículas que una persona infectada expulsa al respirar, hablar, toser o estornudar. Los síntomas más frecuentes incluyen fiebre, dolor de garganta, tos, congestión nasal, cansancio, dolor de cabeza o muscular y, en algunos casos, dificultad para respirar.
La mayoría de los casos leves se resuelve sin tratamiento específico, aunque determinados pacientes pueden necesitar medicamentos prescritos por profesionales sanitarios. Para prevenir la COVID-19 se recomienda mantener una buena ventilación, lavarse las manos con frecuencia, utilizar mascarilla en situaciones de riesgo y seguir las recomendaciones de vacunación. Ante dificultad para respirar, confusión o dolor persistente en el pecho, es necesario buscar atención médica.
DOS NUEVOS CASOS DE VIRUELA DEL MONO
Por último, se han registrado dos nuevos casos de viruela del mono en la provincia de Zaragoza. Con estos nuevos casos, la comunidad ya ha registrado alrededor de una treintena de casos en lo que va de año. Muy lejos de los siete notificados en 2025.
La viruela del mono o mpox es una enfermedad infecciosa causada por el virus de la viruela símica. Se transmite principalmente mediante el contacto estrecho con una persona infectada, especialmente con lesiones de la piel, fluidos corporales o materiales contaminados. Sus síntomas más habituales son erupciones o lesiones cutáneas, fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares, cansancio e inflamación de los ganglios.
La mayoría de las personas se recupera en varias semanas con cuidados destinados a aliviar los síntomas, aunque algunos pacientes pueden necesitar tratamiento específico. Para prevenir la viruela del mono es importante evitar el contacto directo con las lesiones de una persona infectada, mantener una correcta higiene de manos y no compartir objetos que puedan estar contaminados. La vacunación también puede estar indicada en determinados grupos con mayor riesgo de exposición.