El 25 de julio, el futbolista Lucas Hernández y la influencer Victoria Triay se daban el «sí quiero» rodeados de familia y amigos, en una boda que duró tres días en la Abbaye des Vaux de Cernay, una antigua abadía abandonada del siglo XII a las afueras de París. La ceremonia estuvo marcada por la emoción y la elegancia, pero no ha sido hasta ahora que hemos podido comprobarlo, viendo por primera vez el vestido de novia como los looks de los invitados.

El silencio en redes sociales ya tiene un sentido, ya que la pareja había preparado un reportaje junto a Vogue Latinoamérica con imágenes de una boda que parecía sacada de un cuento de hadas. Flores blancas por todas partes, un pasillo de espejos hasta el altar y los rayos del sol que se colaban por el antiguo rosetón, bañando de luz dorada cada rincón de la abadía y regalando ese instante de película que toda ceremonia sueña con tener.

Entre las invitadas más famosas —casi todas WAGs de futbolistas—, destaca Ester Expósito. La actriz española acudió como +1 de Kylian Mbappé, compañero de Lucas Hernández en la selección francesa, demostrando que la pareja está en uno de sus mejores momentos. 

El truco de Ester Expósito para saltarse el protocolo

La actriz, acostumbrada a las mejores alfombras rojas, sabe sorprendernos con un look vestido de infarto y, como no podía ser de otra forma lo ha vuelto a hacer. Eso sí, llevando uno de los colores prohibidos para las invitadas en las bodas.

Ester Expósito se decantó por el vestido Julia de Alice + Olivia (3.660 €), un diseño confeccionado en malla elástica y bordado a mano con cuentas y cristales que recorren el escote, los tirantes y una espectacular abertura lateral. La silueta ceñida al cuerpo se equilibra con los detalles florales, que aportan ese punto romántico tan característico de la actriz.

Sin embargo, lo que más llamativo de todo fue el color. Exceptuando los bordados y los cristales, el vestido era completamente negro, que junto al blanco es uno de los tonos prohibidos en las invitadas de boda según el protocolo. Un código que, si bien no está escrito en piedra, es mal visto saltárselo: el blanco porque es el color de la novia y el negro porque es el del luto y los funerales.

Ester Expósito, sin embargo, demostró que las normas están para reinventarse, y que un buen vestido puede saltarse cualquier restricción sin que nadie se atreva a reprochárselo. ¿Su secreto? Utilizar un diseño completamente festivo. Mientras las lentejuelas daban mucho brillo a la prenda, los diseños de flores aportaban ese toque de color perfecto para convertirlo en un vestido de gala. 

Ester Expósito nos dio una clase magistral de cómo moldear el protocolo a nuestro gusto, demostrando que son unas directrices que podemos adaptar sin perder nuestra personalidad.