
13/08/2026 a las 09:02h.
En 2001, con apenas 21 años y solo dos temporadas en la élite, Pau Gasol dejó su Barcelona natal para poner rumbo a Estados Unidos. Era el segundo español que lo lograba tras el fallecido Fernando Martín y, a pesar de la expectación que generó su llegada, pocos podrían haberse imaginado entonces en lo que acabaría convirtiéndose la carrera de este joven de 2,13 metros casi dos décadas después.
A pesar de su juventud y de la dificultad para adaptarse a su nuevo hogar, le bastaron unos meses para demostrar que estaba llamado a ser una leyenda. El barcelonés no solo fue el primer jugador no estadounidense en ser nombrado Rookie del Año de la NBA, sino que también abrió las puertas de la liga para que otros tantos compatriotas, como su hermano Marc, aterrizaran en los años venideros.
Considerado como el mejor jugador español de todos los tiempos y uno de los mejores del universo FIBA, el ala-pívot anunció su retirada en 2021 tras varios años afectado por las lesiones y un último baile en el FC Barcelona. A pesar de este final agridulce, Gasol puede presumir de una trayectoria al alcance de pocos jugadores: 18 temporadas en la NBA, dos anillos en la mejor liga del mundo, 11 medallas con la selección española y el número 16 retirado en la casa de Los Angeles Lakers.
Lo que muchos no saben es que el camino del mejor baloncestista de la historia de España podría haber ido por otro camino si, como todo apuntaba, hubiera seguido los pasos de sus padres, Marisa y Agustí, en el mundo de la salud. El catalán siempre tuvo vocación de querer ayudar a la gente, en parte motivado por lo que observó en casa desde pequeño por parte de sus progenitores, una médico de familia y un enfermero.
Pau Gasol siempre quiso ser médico y compaginó la carrera con el baloncesto
Cuando le preguntaban, Pau siempre contestaba que quería ser médico para «curar vidas y salvarlas». «Escuchaba a mis padres desde pequeños hablar de las historias de pacientes y eso me inspiró. Aprendí el valor de poder curar a alguien, no hay nada con más valor en la vida», le contó a Risto Mejide en una entrevista en ‘Viajando con Chester’ sobre el motivo de su interés en el mundo de la medicina.
A pesar de que comenzaba ya a destacar en las categorías inferiores del Barcelona y de la Selección, su familia le animó a seguir con sus estudios superiores. «Ellos no tenían claro que yo con 17 o 18 años fuera a ser profesional. Insistieron para que no dejara los estudios de lado, siendo deportista de élite tenía la oportunidad de entrar en cualquier carrera. Escogí Medicina», recordó en esta misma charla.

Pau Gasol compaginó la carrera de Medicina con el baloncesto durante su primer año como profesional en el Barcelona.
(Miguel Berrocal)
En 1998 Gasol se matriculó en la Universidad de Barcelona y, durante un año, compaginó el baloncesto con su formación académica. «Fue un año muy enriquecedor porque valoré mucho el esfuerzo que tenía que poner para estar en las dos», reconoció el exdeportista, que pasó meses complicados para sacar adelante las asignaturas a la vez que comenzaba a dar sus primeros pasos en el primer equipo del Barça.
«No tenía vida personal. Mis compañeros de baloncesto jugaban y pasaban el rato, y los chicos de la facultad de Medicina estudiaban. Yo hacía las dos cosas», explicó años después en un reportaje en la cadena ESPN.
Decidió dejar los estudios tras el primer año a pesar de las dudas de sus padres
Aprobó la mayoría de las asignaturas, pero se dio cuenta de que, conforme su carrera despegaba, no sería capaz de aguantar el ritmo de viajes, entrenamientos, clases y exámenes. En ese momento tuvo que elegir entre una de sus dos pasiones y tuvo claro que el baloncesto era su vida. Lo habló con el decano de la universidad y paralizó sus estudios para regresar en el futuro, algo que finalmente no sucedió.
«Para mí no fue difícil porque sabía lo que me parecía correcto. Sentí que el baloncesto estaba llegando a un punto en el que podía ser una gran oportunidad. Pensé que si no funcionaba, siempre podría volver a la medicina», explicó en la cadena estadounidense.
Pau nunca dudó de su decisión, pero sí lo hicieron sus padres, que, aunque dejaron que siguiera su camino, le recomendaron que siguiera y no dejara de estudiar. «A mi madre le dolió que dejara la carrera por el baloncesto. Fue un momento difícil para todos», comentó en otra entrevista para El Invitado VIP, blog del periodista Juan Carlos Rodríguez.
El tiempo le acabó dando la razón al baloncestista, que acabaría convirtiéndose en uno de los jugadores más destacados de la historia de este deporte tras toda una vida en la NBA. La espinita clavada de su futuro perdido como médico la acabó curando gracias a su labor en la Gasol Foundation, una ONG que creó junto a su hermano para la prevención de la obesidad infantil en el mundo.