«A Familia» vuelve a separarse temporalmente. Cuatro años después de que un grupo de turistas portugueses destrozase durante una despedida de soltero el conjunto escultórico del artista Manuel Buciños situado en Vía Norte, el «padre» y uno de los «niños» han tenido que ser retirados por el Concello por nuevos daños en su estructura.

Se desconoce el alcance de estos estragos si bien fuentes municipales precisan que fueron nuevamente reparados aunque se desconoce todavía la fecha en la que volverán a ocupar sus asientos junto resto de piezas, la «madre» y otra «hija».

Ya en abril de 2022 la obra amaneció destrozada. Tras la investigación policial, fueron detenidos dos turistas portugueses, acusados de arrancar las piezas halladas en el hostal en el que estaban alojados. Resultaron dañadas las figuras de los niños, gran parte de la de la madre y el brazo del padre. El conjunto fue restaurado e instalado de nuevo en marzo del 2023.

Sentencia

Los dos vándalos fueron sentenciados por un delito de daños al pago de 450 euros de multa al aplicársele la circunstancia atenuante de embriaguez; uno de los jóvenes recurrió en apelación al estar en desacuerdo con la responsabilidad civil,10.855 euros con los que debían indemnizar al Concello. Pero los magistrados que revisaron el caso consideran «correcto» el importe establecido por la jueza de lo Penal.

«La ejecución de un hecho descrito por la ley como delito obliga a reparar los daños y perjuicios causados», se afirma entonces en la sentencia.

Atentados en Príncipe

Este fue uno de los actos de vandalismo más graves ocurridos en los últimos años en la ciudad ya que los condenados llegaron a llevarse varias piezas de la escultura de bronce al cercano piso donde estaban alojados, pero no fue la única.

La escultura, sin el periódico

La escultura, sin el periódico / FdV

Basta con asomarse a calle Príncipe para apreciar una de las obras más icónicas de la ciudad: la escultura de Manuel Castro, el vendedor de periódicos. Y así se llama no porque sea el periódico el elemento que lo caracterice ya que fue arrancado de su dedo al aire en multitud, incontables, ocasiones. Tanto es así que a día de hoy sigue sin él y no se prevé su reinstalación.

También recordados son los destrozos en la exposición de Javier Teniente en calle Príncipe en 2016. Varias de sus fotografías expuestas en plena calle dentro del proyecto «Vigo Sonríe» quedaron inservibles tras arrancar los paneles.

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