Marina Ortiz

14/08/2026

Actualizado a las 13:01h.

En la vida de artistas, actores, actrices y cantantes, es común que hay un punto de inflexión marcado por un proyecto determinado, como una canción o una película concreta, que sirvieron como trampolín hacia la fama y el éxito.

Con ‘Ocho apellidos vascos’, Clara Lago y Dani Rovira vivieron ese salto diferenciador gracias a que el largometraje español, también con Carmen Machi y Karra Elejalde, se conviritió en una de las películas más taquilleras de la historia del cine español.

Para Rovira, que se estrenaba en un gran proyecto como actor, pues antes se había dedicado a la comedia, este papel supuso un antes y un después en su vida, ganando incluso el Goya a mejor actor revelación en 2015 por la citada cinta.

Desde entonces, su faceta profesional siguió alternando la comedia y los monólogos con la interpretación en el cine, lo cual también expandió su carrera profesional hacia la televisión, presentando y participando en diversos programas como ‘La noche D’, ‘Al margen de todo’, ‘El Hormiguero’ o ‘La resistencia’.

Destaca también el lado más comprometido del actor malagueño al haber colaborado con diferentes causas sociales como su apoyo a Save the Children, a la investigación del Síndrome de Rett y a diferentes asociaciones animalistas. Además, fundó la Fundación Ochotumbao junto a Clara Lago, una entidad sin ánimo de lucro para apoyar a proyectos solidarios enfocados a la mejora de los más desfavorecidos, a la defensa de los animales y al cuidado del medio ambiente.

Los estudios universitarios de Dani Rovira antes de dedicarse a la comida y la interpretación

Pero, antes de empezar en el mundo del humor, recorriendo bares y pequeños escenarios, que precedieron la fama del cómico, este atravesó una etapa de estudiante en la que la carrera que eligió no estaba enfocada a nada de lo que es hoy en día.

El actor de 45 años, aunque ya escribía desde pequeño, se decantó por unos estudios universitarios centrados en otra de sus pasiones: el deporte. Según recoge ‘Cuore’, Rovira con tintes de humor, lo contaba así: «Me pasé cinco años en chándal. La carrera ofrecía muchas salidas». Con ello, se refería al tiempo en el que estudió INEF en Granada, en busca de un futuro profesional. Además, contaba que «era la única carrera que no se impartía en Málaga».

«Entré en la carerra pensando en el alto rendimiento después me planteé la docencia… y terminé pensando en la actividad física desde el punto de vista de la recreación», contaba a la citada revista. Sin embargo, la vida tenía otros planes para él. Aunque se licenció en 2004, mientras estudiaba, también trabajó en una tetería y fue ahí donde se dio cuenta de que le gustaba hacer reír a los demás.

Aunque esos estudios no fueron los que le dieron una carrera profesional, el deporte siempre ha ocupado una parte importante en la vida del malagueño, como en su proceso de recuperación tras superar un linfoma de Hodgkin (cáncer linfático) que le diagnosticaron en 2020.

Además, también en relación con el deporte, tras este duro episodio de enfermedad y una vez recuperada su forma física, el actor protagonizó el filme ‘100 metros’, en el que encarnaba a Ramón Arroyo, quien consiguió finalizar la prueba de triatlón en 2013 pese a tener esclerósis múltiple.