Fernando Martínez de Irujo hizo su primera aparición pública del verano en la Gala de Starlite con un talante elegantemente festivo. El aristócrata, tras superar su enfermedad de cáncer, vive la vida con un entusiasmo que contagia: «Estoy pasando un verano tranquilo en la Finca Cortesin. La casa de Las Cañas la alquilé hace dos años a un empresario. Evidentemente no tengo ninguna intención de venderla. La alquilo porque era demasiado grande para mí y ahora estoy encantado de estar saboreando el relax de Casares en la finca Cortesin».
Tras la muerte de su madre, la duquesa de Alba, el marqués de San Vicente del Barco recibió, entre otras propiedades, Las Cañas. Esta idílica villa ubicada en la playa de Casablanca, en Marbella, fue el refugio idílico para toda la familia y donde pasaron muchos veranos allí todos juntos. «A mi madre le encantaba venir a Marbella a esta casa. Tenemos muy buenos recuerdos de esos veraneos. Algunos se muestran en el libro que este año, con motivo del centenario de su muerte, se ha escrito sobre ella».
Fernando Martínez de Irujo confirma la nueva relación de su sobrina Tana Rivera Europa Press
Fernando siempre ha afrontado el cáncer que le aquejó con serenidad y optimismo. La enfermedad nunca la ocultó y, con resignación, fue dando todos los pasos hasta vencerla. Ahora bromeamos con él sobre su aspecto, que, tras la enfermedad, es más jovial y saludable: «Eso me dicen. Algunos incluso insinúan que estoy más guapo», bromea ruborizándose. Sobre todo, dice encontrarse muy bien. «Eso es lo importante y le doy gracias a Dios. Solo le pido que me siga dando mucha salud».
Una flor en la solapa
El marqués siempre ha alabado la gran labor que han hecho los médicos con su dolencia y valora el trabajo de asociaciones contra el cáncer, como Cudeca. Haciendo un guiño a esta fundación, lucía en la Gala de Starlite una flor amarilla en la solapa. Siempre simpático y dicharachero –aunque de cara en apariencia parece que es la personalidad más retraída de los Alba–, nos atiende y recordamos anécdotas de su madre al hilo de unas croquetas que pasaban en una bandeja. El aristócrata confiesa cómo le gustaban a la duquesa: «Era uno de sus platos favoritos. Teníamos una cocinera que las bordaba en la cocina y nunca quería desprenderse de ella».
Fernando es muy familiar y siempre ha abogado por la unión y el diálogo en medio de los entramados familiares. De hecho, junto con su sobrina Tana Rivera, fue el responsable de que sus hermanos Cayetano y Eugenia volvieran a hablarse tras un tiempo distanciados. Tana, su «súper niña», es la sobrina con la que tiene mayor complicidad y comparte muchos momentos. Ahora el noble está feliz al verla con el torero Roca Rey: «Él es muy buena persona y muy buen torero», nos dice. «Y ver a Tana y a él tan bien nos alegra a todos».
Sus palabras refuerzan la buena sintonía existente entre Roca Rey y la familia de Tana. El diestro, considerado una de las grandes figuras del toreo actual, parece haber encontrado no solo el apoyo de la familia de su novia, sino el afecto del entorno, que valora especialmente su cercanía y su calidad humana. Los padres del torero también han conocido a la nieta de la duquesa de Alba y todos están encantados con este noviazgo.
Las vacaciones de este año de Martínez de Irujo discurren, como la mayoría de los años, por los escenarios de Sotogrande y Marbella. Para el noble, «Marbella Club» sigue siendo como su segunda casa, aunque este año haya decidido no hospedarse allí.