El presidente de la Federación de ONG de lucha contra el Sida de Euskadi, Euskalsida, Marco Imbert, ha alertado de la «relajación» ciudadana con las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) como la sífilis o la gonorrea «porque tienen tratamiento y no son para toda la vida» y ha pedido tener precaución con las ITS porque «cualquier práctica sexual con contacto de piel y fluidos es una práctica de riesgo».
Imbert ha asegurado, en declaraciones a Europa Press, que en las enfermedades bacterianas -como la gonorrea o la clamidia- las vías de transmisión no son las mismas de las enfermedades víricas -como pueden ser el VIH, el hepatitis C- ya que el virus del papiloma no precisa de una relación sexual completa con penetración.
En ese sentido, ha apuntado que la gran mayoría de las personas relacionan la transmisión con la penetración y consideran que si optan por otras prácticas sexuales asumen «menos riesgo, siempre comparándolas con los virus», motivo por el cual existen «tantas enfermedades bacterianas en estos momentos».
Según la Memoria 2025 del Plan de Sida e ITS de Euskadi, en las infecciones de transmisión sexual se observa una «tendencia ascendente» en clamidia, gonococia (o gonorrea) y sífilis, especialmente en personas de 20 a 35 años.
FIESTA Y CONSUMO DE ALCOHOL
Imbert ha afirmado a este respecto que en un «contexto de fiestas, por el consumo de alcohol, por los lugares en donde se realizan las prácticas sexuales, muchas veces estas infecciones se mueven en gente «joven, muy joven, que tiene sexo donde puede».
El presidente de Euskalsida ha incidido en que cuando se habla de una infección como sífilis, gonorrea o clamidia, «la clave no es la penetración» y que cualquier práctica sexual «con contacto con piel y con fluidos, ya es una práctica de riesgo».
Por ello, ha alertado respecto a las ITS bacterianas que «hay una cierta bajada de guardia», porque se sabe que estas dolencias bacterianas tienen tratamientos y que no suponen «una enfermedad grave o para toda la vida, como puede ser el VIH».
Cree que las personas «se lo toman un poco más a la ligera» y «se relaja un poco más», porque con el tratamiento pertinente se corta la infección por esa bacteria.
Por ello, ve necesario actuar siempre con «precaución» y «estar con la señal de alerta de riesgo», especialmente con las enfermedades bacterianas, como la gonorrea, la sífilis con clamidia, que se contagian con prácticas sexuales no completas y con penetración.
VIH y SIDA
Respecto al VIH, del que se diagnosticaron 95 nuevos casos en Euskadi el pasado año, frente a los 125 de 2024, Imbert ha reconocido que la reducción responde tanto a una «bajada puntual», como a los métodos profilácticos que usan las personas para protegerse, y ha indicado que, por sexos, el porcentaje de mujeres infectadas por VIH «sigue siendo relativamente bajo».
En alusión a los métodos de protección, el presidente de Euskalsida se ha referido a quienes optan por la profilaxis preexposición (PrEP), que consiste en tomar medicación antirretroviral sin tener VIH antes de una posible exposición al virus, que ha hecho que el número de afectados baje.
Junto a los casos de VIH, el pasado año 2025 se diagnosticaron en Euskadi 18 nuevos casos de sida, el momento en el que el virus se ha convertido ya en una enfermedad, mientras que en 2024 fueron 22.
Imbert ha manifestado que «la gran mayoría de estos nuevos casos de sida son personas que vienen de otros países y que no han accedido a las pruebas diagnósticas en sus países». «Lo que más preocupa sigue siendo diagnóstico tardío», ha subrayado.
En sus palabras, la falta de diagnóstico temprano es lo que genera «mayor problema, porque justamente las personas que más transmiten el virus son las personas que están en ese margen estadístico del diagnóstico tardío, porque ellos tienen un virus potente«.
CHEMSEX
Respecto a la práctica del chemsex, que consiste en el uso intencionado de drogas psicoactivas para mantener relaciones sexuales que pueden durar horas o varios días, el presidente de Euskalsida ha alertado no solo del riesgo de la enfermedad de transmisión sexual, sino de generar también «un problema de adicción».
En ese sentido, ha considerado «muy importante» trabajar el «no consumo», con terapia o algún programa de rehabilitación, y que estas personas «vuelvan a reencontrarse con una sexualidad sin sustancia».