La tensión del terreno de juego se ha trasladado durante unos segundos al banquillo del Alavés. En el minuto 65, Quique Sánchez Flores ha decidido … aprovechar su segunda ventana para dar entrada a Mikel Rodríguez en la posición de Ángel Pérez. El carrilero albiazul ha abandonado el campo por el lado opuesto a los vestuarios con gesto contrariado.

Al llegar al banquillo, antes de tomar el banquillo ha golpeado el asiento con rabia en hasta tres ocasiones. Un gesto que no le ha gustado a Sánchez Flores, que se ha volteado para recriminarle su actitud. El técnico albiazul, visiblemente molesto por el acto del aragonés, le ha llegado a señalar con el dedo índice. Diarra, cubierto con una camiseta, ha intentado mediar para rebajar la tensión.

Las cámaras del partido han captado este momento que ha durado unos diez segundos. La retransmisión también ha mostrado cómo el futbolista se ha incorporado para disculparse con el técnico del Alavés. El enfado del ‘7’ albiazul puede deberse a una reacción de frustración tras la ocasión que ha malogrado en los primeros compases de la segunda parte y que podría haber puesto en ventaja al equipo.

Una reacción más propia de la frustación que llevó al técnico albiazul a aplacar cualquier tensión. Preguntado al respecto en la rueda de prensa posterior al partido, el madrileño trató de restar importancia a lo ocurrido. «Hoy le quiero más que ayer. Después del incidente, le quiero más que ayer», repitió Sánchez Flores, con una sonrisa pacificadora en la cara.