“Unos guantes para los pies”. Con esta precisión describió Jane Birkin los zapatos de jazz que Serge Gainsbourg calzaba a diario. Y no exageraba: de constitución suave y flexible, su origen nos lleva hasta el universo de la danza, donde aparecieron con una característica suela partida para acompañar los movimientos del pie. Esa comodidad, sumada a una silueta con cordones elegantemente despreocupada, hizo que saltaran del escenario para instalarse en los armarios de la élite cultural de los setenta. Aunque nunca han desaparecido del todo, esta temporada todo apunta a que seguiremos los pasos del artista.

Los favoritos de Gainsbourg tienen nombre propio: Zizi, un modelo que la fundadora de Repetto diseñó a finales de los sesenta para su nuera, la bailarina y cantante Zizi Jeanmaire, y que acabaría convirtiéndose en uno de los iconos de la maison. Al cantante le gustaban tanto que, desde que Birkin le regaló aquel primer modelo, se rumorea que gastaba treinta pares al año (de hecho, cuesta encontrar un fotografía de sus últimas décadas sin esos vividos zapatos blancos). Que volvamos a hablar de este calzado, en parte, se debe a Repetto los devolvió al radar con una colaboración en 2024 con Jacquemus, el rey de la viralidad.

A la izquierda, los icónicos Zizi que Serge Gainsbourg llevó durante décadas; a la derecha, la versión contemporánea creada por Repetto y Jacquemus, con una característica puntera cuadrada.Getty Images / Launchmetrics – Imaxtree

La tendencia se confirmaría esta primavera de la mano de otra maison. En su debut al frente de Celine, Michael Rider esbozó el armario de la perfecta chica francesa: una propuesta de básicos, con ecos preppy y reminiscencias rockeras, donde los zapatos de jazz, en colores vibrantes y logos juguetones, ocupaban un lugar central. El éxito fue prácticamente inmediato: se colaron entre las piezas más deseadas de la temporada (el cuarto puesto del primer trimestre, según el portal Lyst) y, a pesar de su precio, también han sido un fenómeno de ventas.

Los zapatos de jazz protagonizaron el debut de Rider en Celine, con colores vibrantes y acabados inesperados.Launchmetrics – Imaxtree

Podría decirse que las predicciones de Leandra Medine se han cumplido. La creadora de contenido estadounidense avisó en su substack que los zapatos de jazz acabarían convirtiéndose en “las sucesoras de las merceditas, el nuevo calzado viral”. La pasarela le ha dado la razón. Dries Van Noten los ha reinterpretado en clave deportiva y acabados acharolados, mientras que Ralph Lauren apostó por una lectura más sosegada y old money. Jil Sander y Bottega Veneta recogerían el testigo en sus propuestas para el próximo otoño.

Los zapatos de jazz son la respuesta natural al dominio de las bailarinas y las zapatillas clásicas. Después de tantas reinterpretaciones, la industria ha encontrado en ellos un silueta familiar y a la vez, novedosa. Comparten la ligereza del universo de la danza y la practicidad del calzado plano, pero añaden un punto de androginia e informalidad que resulta refrescante. Tampoco es la primera vez que encuentran su oportunidad en un cambio de ciclo. Renacieron a finales de los 2000 al calor del indie sleaze, ese glamour desaliñado que iconos como Alexa Chung o Kate Moss defendieron tan bien. En este caso era la respuesta a años de plataformas y tacones vertiginosos, pero también encajaban a la perfección con las siluetas entalladas y desenfadadas de la época.

Jil Sander y Dries Van Noten demostraron que los zapatos de jazz pueden funcionar tanto con el minimalismo más depurado como con propuestas de espíritu deportivo y colorista.Launchmetrics – Imaxtree

El uniforme esta vez crece en facciones. Tanto en la pasarela como en la calle, conviven con sastrería holgada (desde trajes amplios hasta bermudas y faldas) y se han convertido en una alternativa a las zapatillas clásicas para elevar un sencillo look con vaqueros. Su aire ligeramente masculino también sirve para constrarrestar el romanticismo de propuestas lenceras y minivestidos, como las vistas en Victoria Beckham o Miu Miu, además de alargar la silueta al ir sin calcetines. Porque no solo resultan más cómodos que las bailarinas, además conservan la capacidad de hacer que un estilismo parezca menos estudiado.

¿Oxfords, con los cordones cosidos por debajo de la paleta, o derbies, con los cordones cosidos por encima de la paleta? Los zapatos de jazz se pueden encontrar en ambas categorías, sin pertenecer del todo a ninguna. Comparten la silueta de cordones clásica, pero la reinterpretan en una versión más ligera y relajada. La prueba está en la suela: cuanto más pueda doblarse, más nos estaremos acercando al origen.

Con nombre propio, de RepettoDe tejido de red, de Samsøe SamsøeCon estampado, de CelineClásicos, de SessunMinimalistas, de MangoAmarillo mantequilla, de ArketLos Tabi en clave de jazz, de Maison MargielaAtemporales, de CamperDe factura artesanal, de HereuCon espíritu deportivo, de COSReinterpretado con altura, de LemaireAcharolados, de Proenza SchoulerCon cierre técnico, de NaguisaEn clave coquette, de Flying LondonDe rafia, de Gabriella HearstCon cierre abierto, de Ganzitos Con tachuelas, de Kenzo