Las alergias alimentarias no dejan de crecer y los expertos apuntan a una combinación de factores biológicos, ambientales y sociales para explicar este incremento. En España, todos conocemos en nuestro entorno a alguien que padece algún tipo de alergia. Y es que, según los datos de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), uno de cada cuatro españoles sufre algún tipo de este trastorno.
Desde la Asociación Española de Personas con Alergia a Alimentos y Látex (AEPNAA), la farmacéutica Amapola Munuera señala que la alteración de la microbiota intestinal, los cambios en los estilos de vida y el entorno cada vez más industrializado se encuentran entre las principales causas de este fenómeno.
«Reducir la exposición a la contaminación y al estrés, en contacto activo con la biodiversidad natural, es fundamental para el desarrollo de un sistema inmunológico maduro y equilibrado», explica Munuera.
¿Por qué aumentan las alergias alimentarias?
Entre los factores que podrían estar detrás del aumento de estas patologías, la experta destaca la alteración de la microbiota intestinal durante las primeras etapas de la vida. Una menor diversidad microbiana puede favorecer respuestas inmunológicas anómalas frente a sustancias inocuas, asegura. Esta pérdida de heterogeneidad puede estar relacionada con el uso de antibióticos, el incremento de los partos por cesárea o determinados cambios en la alimentación infantil, como una menor duración de la lactancia materna o el retraso en la introducción de los alimentos potencialmente alergénicos.
A ello se suma el aumento de la agresividad de las proteínas de algunos alimentos debido a factores ambientales y determinados procesos industriales. También influye la predisposición genética: la probabilidad de desarrollar enfermedades alérgicas cuando uno de los progenitores es alérgico es del 40%, porcentaje que puede alcanzar el 80% si ambos lo son.
La industrialización y el entorno
Los científicos también estudian el papel que desempeñan fenómenos propios de las sociedades modernas, como la contaminación, el cambio climático, el estrés o la creciente desconexión de los entornos naturales. Durante décadas, la denominada ‘hipótesis de la higiene’ trató de explicar el aumento de las alergias por una menor incidencia de infecciones durante la infancia. Sin embargo, los modelos científicos actuales apuntan a una realidad más compleja, relacionada con la pérdida de biodiversidad microbiana en los entornos industrializados y con la interacción entre el organismo y su entorno.
Un reto creciente
El crecimiento continuo de las enfermedades alérgicas ha convertido este problema en una prioridad para los organismos sanitarios internacionales. En el mes de junio, el Congreso de la Academia Europea de Alergia e Inmunología Clínica (EAACI) ha incidido en la necesidad de avanzar en la innovación, la prevención y las políticas sanitarias para reducir el impacto global de la epidemia alérgica.
Según Munuera, las sociedades científicas han cambiado recientemente de paradigma. «Hemos pasado de una alergología reactiva basada en un tratamiento postdiagnóstico a una alergología proactiva basada en la prevención como tratamiento y en la asistencia personalizada al paciente», afirma.
Según la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), uno de cada cuatro españoles padece algún tipo de alergia. Además, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Mundial de la Alergia (WAO) estiman que para el año 2050 la mitad de la población mundial sufrirá alguna enfermedad alérgica, siendo las alergias alimentarias las que experimentarán un mayor crecimiento. En la actualidad, cerca de 520 millones de personas conviven con este tipo de alergias en todo el mundo, una evolución que preocupa a la comunidad científica, que ya habla de una «segunda ola» de la epidemia alérgica mundial. Los datos reflejan un auténtico desafío sanitario que avanza de forma silenciosa en la sociedad actual.