Con Aste Nagusia asomándose en el calendario festivo, resulta casi imposible no pensar en esas incursiones a las txosnas, con la música envolviéndolo todo y Marijaia contoneándose en El Arenal. Y también en esas noches que se alargan hasta horas intempestivas y en las que uno acaba cubierto de la purpurina que se despacha en Pinpilinpauxa. Sin embargo, ese peculiar bautismo festivo estuvo a punto de costarle la relación a uno de los influencers más reconocidos de Bilbao: Julián Barbosa, conocido en redes como Vascolombiano

“Estábamos en la txosna latina y fuimos a por unas cervezas a un bazar cercano. Cuando pasamos por delante de la Pinpi, comprobamos que había buen ambiente y nos acercamos. Empezaron a tirar escarchita”, relata. Quienes hayan frecuentado esos lares sabrán que la purpurina, santo y seña de la comparsa de las mariposas, tiene una sorprendente capacidad para adherirse al cuerpo, como una garrapata a la pierna de un incauto. Y, claro, brilla. Muchísimo. 

“Yo no me di cuenta hasta que llegué allá y mi entonces pareja, también colombiana y un poco celosa, se enfadó”. Julián no se detiene demasiado en los detalles peliagudos, pero describe un arranque de celos al que, presupone este redactor, no le faltó el consiguiente drama. Él asegura que le explicó que no se había abandonado a los placeres de otras carnes; ella, tozuda, no terminaba de creerle. 

Finalmente, ella misma comprobó que la historia que le había contado su pareja no tenía ni una pizca de inventiva. “Después, fuimos para allí y ella también terminó bañada de escarchita. Incluso le pusieron unas gemitas en la cara”. Todo muy festivalero. Y, por fortuna para Julián, sin más drama. Eso sí, sentencia que no quiere volver a ver purpurina —o escarchita, como dicen en Colombia— en lo que le resta de vida. Recuerda aquel episodio con cariño, pero cuando en Aste Nagusia divisa la Pinpi, hace lo posible por mantenerse a una distancia prudencial. Por si acaso.

Ayuda a la Colombia desde Bilbao

El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el país sudamericano este pasado lunes continúa dejando víctimas (al menos, 181 personas) y graves daños materiales. La ayuda humanitaria resulta crucial para atender a los damnificados por el seísmo, que se sintió en amplias zonas del país. En Bilbao, la comunidad colombiana se moviliza este fin de semana con una colecta en la sala Santana 27, en Bolueta. Quienes quieran colaborar podrán acercarse hoy, de 09.00 a 16.00 horas, para entregar sus donaciones. Además, se podrá contribuir a la causa mediante la compra de productos en el bazar solidario.

Las diferencias culturales en clave de humor

A lo largo de la conversación con DEIA, más de uno vuelve la mirada para comprobar si, en efecto, acaba de cruzarse con Vascolombiano. No es para menos: Julián se ha convertido en una de las caras más reconocibles de internet en Euskal Herria. Suma ya más de 89.000 seguidores en Instagram y sus vídeos de humor cosechan cientos de miles de me gusta. El choque cultural entre Euskadi y Latinoamérica es el leitmotiv de este creador de contenido, que lo convierte en materia prima para sus vídeos de humor. “Me hace gracia ese contraste: los latinos somos muy amigables, de abrazos, y vosotros más secos. Sin generalizar, claro”, señala. 

Al menos, esa es la imagen que pervive en el imaginario popular, alimentada durante años por ficciones como Vaya Semanita u Ocho apellidos vascos, una de las películas más taquilleras del cine estatal. Pero algo debe de tener Euskadi para retener a Julián, que ya suma siete años en tierras vascas. “He vivido en todos los lados: Bilbao, Eibar, Plentzia… Casi he perdido la cuenta”, confiesa entre risas. De entrada, le enamoró un paisaje que le hizo sentirse como en casa: “Cuando me bajé del avión en Madrid vi que todo era plano. Al llegar a Bilbao, en cambio, me fijé en que estaba rodeada de montañas, muy verdes. Me recordó a la zona de Antioquía, que es bien similar”, rememora. 

Un ascenso meteórico

Y no solo el paisaje. Esas gentes tan rudas, tan pétreas, tan francas han acabado ganándose un huequito en el corazón de Julián, quien, por cierto, ha tenido más trabajos que la Barbie desde su llegada a Bizkaia. “Además de ser un lugar muy lindo, me encanta la gente, la gastronomía… los baserritarras, los mejores”, sentencia. Entre los oficios que ha desempeñado, destaca el de técnico de emergencias en el Consorcio de Aguas Bilbao Bizkaia, un curro que, dice, requiere un trato constante con los usuarios. 

De ahí lo de que los baserritarras sean, para él, de lo mejor. “Nos movíamos por zonas rurales, y la gente de caserío… es que son los mejores: muy amables. Estuve repartiendo agua por los baserris después del derrumbe en Dima y fueron implacables. De repente, acabas con dos manojos de cebolletas para llevar a casa”, recuerda. Tras cavilar unos segundos, matiza lo de que los vascos somos secos. “En realidad, suelen ser también como los colombianos: abiertos y hospitalarios”, compara.

En estos momentos, las redes ocupan buena parte de su tiempo. Julián ha experimentado un crecimiento vertiginoso, impulsado por ese cohete supersónico que son los seguidores. Reconoce que el éxito le pilló de improviso: “De repente, lo que comenzó como una manera de pasar el rato se me fue de las manos. Increíble”, describe. Y cuando comenzaron a acumularse miles de likes en su bandeja de Instagram, llegaron las colaboraciones con marcas, los eventos… Casi sin darse cuenta, se convirtió en creador de contenido a tiempo completo.

“Ahora me estoy capacitando en márketing y redes sociales. Mi idea es aprender y seguir creciendo”, cuenta. Y es que las redes le han abierto las puertas de un mundo profesional que, hasta hace no tanto, ni siquiera contemplaba. Apunta también que detrás de sus redes no hay solo una motivación económica, sino que le proporcionan un escaparate al que acuden emprendedores o personas que, como él en su día, llegan a Bizkaia para empezar de cero. “Si sirven además para ayudar a alguien, me doy por satisfecho”, asegura. El micro se apaga y Julián se despide de DEIA. A unos metros, le espera un grupo de seguidores. Quieren una foto.