Del verano, al invierno, del mar, a la montaña, de los kilómetros fugaces en autopista, a los caminos más lentos. No hay una prueba más dura para un coche que un test de larga duración, al igual que no existe un reto mayor para una pareja que el día a día. Ycsi no que se lo digan al los 84.424 matrimonios que se disolvieron durante el pasado 2025 en nuestro país, situando la tasa de separaciones en un 50% casi exacto y evidenciando que si uno de cada dos casamientos termina en divorcio no es por culpa tuya, ni tampoco mía, es culpa de la monotonía. Tan claro como lo dejó Shakira en una de esas canciones suyas que clara-mente se han convertido en himnos de la materia.

Avisados estábamos. Pero si una marca como Dacia se empeña en gritar a los cuatro vientos que su último lanzamiento es el mejor que haya realizado jamás, en Car and Driver los ojos nos vuelven a hacer chiribitas, el bello se nos eriza y en ese momento, no pensamos en otra cosa que no sea contrastar semejante afirmación aunque para ello tengamos que volver a ‘hincar rodilla’. Así, el jueves 4 de septiembre de 2025, en el lujoso hotel Four Seasons del centro de la capital, recibí una tarjeta. Y no, no era una tarjetón de boda, era la llave del Dacia Bigster que me iba a acompañar en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza… al menos, durante los próximos siete meses de mi vida.

dacia bigster hybrid 155 en vista tres cuartos delantera

Jose Carlos Luque//Car and Driver

Y mientras creía escuchar de fondo la marcha nupcial y a una muchedumbre esperándome a la salida del hotel, una voz firme me sacó del trance. «Puedes irte cuando quieras, eh. Lo tienes arrancado. Te recuerdo que es híbrido». Era Alejandro Barbero, el responsable de flota del grupo Renault, y la persona que me empujó, definitivamente, a empezar esta larga relación con el último todocamino de Dacia.

El Dacia Bigster sometido al test de la huella del tiempo

El verano acabó. El otoño duró lo que tarda en llegar el invierno, como bien dice Joaquín Sabina y mientras el equipo de redactores y colaboradores de esta publicación intercambiaban coches de pruebas, a menudo de marcas de alto postín, yo seguía exprimiendo las posibilidades de mi Bigster. Y lo crean o no, nuestra relación iba cada vez mejor. Si el garaje se llenaba de coches deportivos, los contemplaba desde las alturas, como si manejara un Toyota Land Cruiser o un Mercedes Clase G. La sensación de superioridad y la amplia visibilidad que ofrece el puesto de conducción elevado de este SUV es sobresaliente.

Si por el contrario me encontraba multitud de eléctricos disputándose el punto de recarga, aprovechaba la libertad de movimientos que me ofrecía la mecánica full hybrid de mi Dacia para ganar tiempo tanto a la entrada, como a la salida de la oficina.

Y cuando tenía que compartir trayectos cotidianos en los coches de los demás, no ocultaba mi descontento con los incesantes pitidos de las ayudas a la conducción que cada vez resultan más abrumadores en los coches modernos, especialmente en los de origen asiático. La vida con mi todocamino rumano se sentía mucho más tranquila, lenta y feliz. Sí, exactamente como una relación amorosa de las de antes, de las de verdad –Paula Mattheus dixit–.

dacia bigster botón adas

Jose Carlos Luque//Car and Driver

dacia bigster gato

Jose Carlos Luque//Car and Driver

Bien situado, a mano izquierda del conductor, un botón –físico, por supuesto– me permitía desactivar las ADAS molestas con un simple gesto y eso que a menudo no eran demasiado intrusivas. El cuadro de mandos, me ofrecía siempre la información que necesitaba conocer, ni más, ni menos. Y por supuesto, el amplio equipamiento de esta versión del Bigster hacía que cada trayecto con él fuera francamente cómodo. Casi a diario utilicé el portón automático del maletero, el volante y asiento calefactados, la luneta térmica delantera o la cortinilla eléctrica del techo panorámico, especialmente durante el invierno.

interior y plazas traseras del dacia bigster hybrid 155 journey

Dacia//Car and Driver

Todos estos elementos funcionaron a la perfección y nunca escuché el menor crujido. De hecho, aprecié un punto mejor insonorizado y aislado el habitáculo del Bigster que el del resto de los Dacia. Por suerte, tampoco usé nunca el gato y la rueda de repuesto, pero eran elementos del coche que solo contemplarlos, me aportaban ese extra de tranquilidad al que me refería antes.

maletero y rueda de repuesto del dacia bigster

Jose Carlos Luque//Car and Driver

manejo de la pantalla del dacia bigster

Jose Carlos Luque//Car and Driver

Entre tanto, disfrutaba de bondades como el Android Auto sin cables, el cargador de móvil por inducción o los sensores y cámaras de aparcamiento en visión 360º, un extra de –atención– ¡solo 400 euros! Por supuesto, la pantalla táctil del Dacia –de 10,1 pulgadas– no giraba sobre su propio eje, ni se deslizaba sobre unos raíles ni nada de eso…

interior del dacia bigster hybrid 155

Dacia//Car and Driver

Ni siquiera ofrecía una resolución muy buena, pero siempre pude manejarla con precisión, fluidez y de forma muy intuitiva, sin perderme en menús farragosos al volante. Pero lo mejor de todo es que nunca me falló. Este equipo multimedia demuestra que se pueden cubrir todas y cada una de las necesidades en materia de conectividad, sin excesos de aplicaciones ni otras excentricidades.

El maletero de apertura automática que equipa el Bigster también es inédito en Dacia y da acceso a un cofre de 546 litros que se amplía hasta los 1.851 si abatimos los respaldos de los asientos traseros, algo que se puede hacer cómodamente desde el propio maletero. Además, este cuenta con iluminación, ganchos, cortinilla regulable en dos posiciones para cubrir el equipaje y un doble fondo muy práctico en el que se puede esconder una rueda de repuesto opcional –150 euros–.

maletero del dacia bigster hybrid 155

Dacia//Car and Driver

techo panorámico del dacia bigster hybrid 155 journey

Dacia//Car and Driver

Cuestión de confianza

A nivel mecánico sucedía lo mismo. Los kilómetros volaban en el marcador hasta superar los 8.000, una distancia récord entre los coches que hemos probado en los últimos tiempos. Sin importar las inclemencias del tiempo, el tipo de carretera, la distancia o la forma de conducir de cada uno de los probadores que nos alternábamos el volante, el Bigster resultaba fiable y eficiente a partes iguales.

Sin ser demasiado rápido, se adelanta bien con él y gasta poco. El cambio de marchas es muy efectivo

No era necesario rodar de forma especialmente tranquila, mimando el acelerador o dejándolo ir ‘a vela’ en los descensos, para obtener consumos que siempre tendrían a situarse en torno a los 4,6 litros a los 100 kilómetros que son –exactamente– lo que anuncia su ficha técnica. Las medias de velocidad en dichos trayectos tendían a ser discretas, pero los 155 caballos del conjunto híbrido salían a relucir si los necesitábamos.

dacia bigster hybrid 155 en vista lateral

Dacia//Car and Driver

No es un coche especialmente rápido, pero el Dacia recupera velocidad en carreteras convencionales y realiza adelantamientos con soltura. Esta mecánica presume incluso de un cambio de marchas que resulta más rápido y menos ruidoso que el que emplea Toyota en modelos más costosos.

Honestidad brutal

Tras transitar por carreteras nevadas en invierno o por caminos polvorientos en los días más calurosos de la primavera, me di cuenta de que mi concepto sobre el Bigster había ido mejorando con el tiempo. A quienes me preguntaban sobre el SUV que se había convertido en mi sombra este año, siempre les terminaba indicando lo mismo: “Este es un coche honesto”. “De los que ya no quedan, ¿verdad?” –me interpelaron en alguna ocasión–. Pues a ver, Shakira no lo hubiera dicho mejor….

dacia bigster hybrid 155 aparcado en vista frontal con nieve

Jose Carlos Luque//Car and Driver

dacia bigster hybrid 155 aparcado en vista trasera en campo

Dacia//Car and Driver

Ficha técnica del Dacia Bigster Hybrid 155

  • Precio en €: Desde 31.390
  • Largo/Ancho/Alto (m): 4,57/1,81/1,71
  • Maletero (l): 546/1.851
  • Peso (kg): 1.487
  • Transmisión: Delantera/Automático múltiples vel.
  • Mecánica: Gasol. T. 4 Cil. 16 V + 2 Eléctricos
  • Cilindrada(cc): 1.793
  • Potencia (cv):155
  • Par Motor (Nm): N.D.
  • 0-100 KM/H (s):9,7
  • Velocidad máx. (km/h): 180
  • Consumo (l/100km): 4,6
  • Emisiones c02 (gr/km): 104

Dacia Bigster Hybrid Journey – fotosdacia bigster hybrid journeyVer FotosOpinión del Dacia Bigster Hybrid 155

Nunca un Dacia tuvo un equipamiento tan amplio como este Bigster, pero pese a contar con techo panorámico practicable, asientos y volante calefactados, luneta térmica o un sinfín de ayudas a la conducción, resulta tan práctico y fácil de conducir como el resto. De hecho, la intervención de las citadas ADAS se puede regular e incluso anular con solo tocar un botón visible y bien situado.

De la misma forma, con una altura libre al suelo de 22 centímetros y unos neumáticos con buen perfil y una carcasa rígida, el Bigster avanza sin problemas por caminos y zonas abruptas. Su mecánica híbrida favorece una buena motricidad, sin necesidad de ayudas electrónicas. Es un coche tan práctico y versátil como promete, sin alardes, pero efectivo.

  • A favor: Amplitud. Confort a bordo. Maletero. Relación precio-valor. Equipamiento. Consumo contenido.
  • En contra: Resolución de la pantalla central. Prestaciones discretas. No disponible con siete plazas ni en opción.

* Prueba publicada inicialmente en el número 335 de la revista Car and Driver