Sofía Rodríguez Cillán (Cáceres, 1975) inicia una nueva etapa al frente del Al-Qázeres y también del ADC, el club masculino con el que la entidad femenina lleva caminando de la mano desde hace más de una década y con el que comparte estructura directiva. A Rodríguez, en realidad, le cuesta separar su historia personal del baloncesto. Su padre, Rafael Rodríguez Salas, fue durante 25 años secretario de la Federación Extremeña de Baloncesto y anteriormente había sido jugador. En casa, el deporte de la canasta terminó convirtiéndose casi en una cuestión familiar: jugaron su hermano, ella y su hermana. «Tenemos el baloncesto en el ADN», resume.
La tradición continúa ahora en una tercera generación. Sus dos hijos, Rubén y Celia Cáceres Rodríguez, también juegan al baloncesto y comenzaron con cinco años dentro de la estructura de los clubes. En el caso de Rubén, cuenta su madre, la elección llegó después de probar antes todo tipo de disciplinas deportivas. Al final acabó decantándose por el deporte que llevaba viendo en casa prácticamente desde que nació.
Ese vínculo ayuda a explicar que haya terminado dando el paso al frente de una entidad a la que llevaba ya años ligada. Formaba parte de la junta directiva y el cambio de presidencia no nació de una ruptura con la etapa anterior, sino de una transición que se fue produciendo de manera natural.
Durante los últimos años, un grupo de padres había comenzado a colaborar con Ana Álvarez, hasta ahora presidenta, y Fernando Pozo, su principal apoyo en la gestión. La intención inicial era aliviar parte de las muchas tareas que acumulaban para que pudieran continuar, pero las obligaciones laborales y familiares de ambos terminaron acelerando el relevo. Rodríguez insiste en agradecer «la buena base» que dejaron y define el cambio como «un relevo muy amistoso».
De hecho, la anterior dirección continúa colaborando en algunas negociaciones que quedaron abiertas. La nueva presidenta conoce además de primera mano el volumen de trabajo que asumían Álvarez y Pozo: «Nosotros, que somos muchos, lo estamos viendo y estamos diciendo: ¿cómo lo hacían?».
La propia composición de la nueva junta refleja esa renovación sin ruptura. Entre sus integrantes aparece Lucía Méndez, hasta ahora jugadora y nueva vicepresidenta. El grupo afronta esta nueva etapa con mucha ambición y optimismo, pero partiendo de la estructura y del trabajo realizado durante los últimos años.
Dos clubes, una familia
La presidencia engloba las dos ramas de una estructura que lleva más de una década funcionando conjuntamente: Al-Qázeres y ADC. La cabeza de ambas juntas directivas es la misma y Rodríguez lo explica con una comparación doméstica: «Nosotros decimos siempre que es como una familia que tiene un niño y una niña».
En el femenino, el Al-Qázeres afrontará su sexta temporada en Liga Challenge, la segunda categoría del baloncesto español, con una idea continuista respecto al trabajo deportivo. La confianza en Jesús Sánchez, entrenador y director deportivo, es máxima. «Creo que se está trabajando bien y que se puede seguir en la misma línea», sostiene.
Eso no significa lanzar objetivos desmedidos. Prefiere ajustar las expectativas a la realidad económica del club. «Me encantaría decir que vamos a subir, pero hay que ser realistas con el presupuesto que se tiene», admite. La permanencia será el primer objetivo, mientras que instalarse en una zona tranquila supondría cumplir sobradamente con las expectativas. «La mitad de la tabla sería estupendo; todo lo que sea de ahí para arriba, perfecto».

Nerea Liste, una de las jugadoras que ha renovado. / CARLOS GIL
También considera contraproducente cargar desde agosto a las jugadoras con la obligación de disputar el ‘playoff’ o de pensar en un ascenso. El Al-Qázeres ya ha demostrado en otras temporadas que puede superar las previsiones iniciales, pero la idea es que sea la propia competición la que determine hasta dónde puede llegar el equipo.
El ‘nuevo’ Alter Enersun
Uno de los primeros asuntos de peso que ha encontrado la nueva directiva es la salida de Alter Enersun después de seis años como patrocinador principal. El club trabaja para encontrar un sustituto y mantiene negociaciones abiertas, aunque por el momento no existe ningún acuerdo cerrado.
La ausencia de ese respaldo tiene consecuencias directas sobre el margen económico para configurar y, sobre todo, reforzar la plantilla durante el curso. «No es lo mismo poder fichar a ocho que poder decir que viene otro patrocinador y podemos fichar a una novena o una décima», explica. También condiciona la capacidad para responder ante una lesión o realizar algún cambio si una incorporación no ofrece el rendimiento esperado.
El presupuesto está, por tanto, más ajustado mientras no llegue un nuevo patrocinador, aunque tampoco quiere transmitir una imagen de debilidad. «Evidentemente tiramos de lo que hay, pero la plantilla tampoco está quedando tan mal», señala, defendiendo el trabajo realizado con los recursos disponibles.
El apoyo institucional seguirá siendo otra de las patas del proyecto. Aunque el cambio de directiva se produjo en pleno verano y las reuniones formales quedaron emplazadas para septiembre, asegura que las instituciones les han transmitido de manera informal su disposición a continuar apoyando al club y que las primeras respuestas recibidas tras comunicarles el relevo fueron positivas.
Un club lanzadera
También asume una realidad conocida desde hace años en el Al-Qázeres: su condición de escaparate para jugadoras que después dan un salto a proyectos económicamente más poderosos. «Somos como un club lanzadera», reconoce. Cuando una jugadora destaca, admite, en muchas ocasiones aparece una oferta que la entidad cacereña difícilmente puede igualar.
Uno de los últimos ejemplos es Josephine Filipe, que deja el equipo después de tres temporadas para continuar su carrera en un proyecto con mayores posibilidades económicas. Su marcha ilustra una situación habitual en un club obligado a reconstruir cada verano una parte de la plantilla y a apostar por jugadoras con margen de crecimiento.
No es, en cualquier caso, una circunstancia nueva ni exclusiva de esta temporada. El Al-Qázeres lleva años funcionando con ese modelo y confiando en la capacidad de su dirección deportiva para encontrar perfiles capaces de crecer en Cáceres antes de dar posteriormente otro salto.

Foto de familia de las nuevas y viejas directivas de Al-Qázeres y ADC. / Cedida
El ADC mira a Tercera FEB
Donde sí aparece un objetivo deportivo más ambicioso es en la parte masculina. La nueva directiva quiere que el ADC, un fijo en Primera Nacional, consiga dar el salto a Tercera FEB, un propósito perseguido en anteriores temporadas y que Rodríguez considera que empieza a tocar.
«Yo creo que sí que nos toca», afirma. Disponer de un equipo en categoría nacional supondría además un estímulo para los jugadores de cantera, que tendrían dentro de la propia estructura un escalón superior al que aspirar.
Precisamente la cantera aparece como una de las prioridades de la nueva etapa, tanto en el masculino como en el femenino. La intención es «mimarla» y mantener abierta la puerta del primer equipo a las jugadoras que puedan alcanzar el nivel requerido. Sabe, no obstante, que el salto a Liga Challenge es muy exigente y que no resulta sencillo encontrar cada temporada jóvenes preparadas para formar parte de la rotación.
La posibilidad de que una niña formada en la casa termine vistiendo la camiseta del primer equipo continúa siendo, en cualquier caso, uno de los elementos que se quieren preservar. Siempre que Jesús Sánchez considere que una jugadora está preparada para vivir esa experiencia, tendrá su oportunidad.

El Al-Qázeres, jugando en el Serrano Macayo. / Jorge Valiente
Volver a enganchar a Cáceres
Hay otro desafío que no aparece en las clasificaciones ni en los presupuestos: conseguir que el Al-Qázeres vuelva a ocupar un lugar habitual entre los planes deportivos del fin de semana en Cáceres.
Rodríguez reconoce que la asistencia ha perdido fuerza en los últimos años y que el propio tamaño del Multiusos tampoco ayuda a transmitir ambiente cuando los espectadores quedan muy repartidos por las gradas. ¿Volver al Serrano Macayo? No mientras que no se haga una fuerte inversión municipal para que reúna las condiciones necesarias. Hasta entonces, el club prepara acciones para intentar atraer aficionados y ya ha comenzado a introducir algunas iniciativas relacionadas con los abonos.
«Una de las tareas que tenemos es intentar hacerle ver a la gente y a los aficionados que vengan, lo vean y disfruten de un partido femenino», explica. La intención es facilitar ese primer contacto a quienes todavía no conocen al equipo y confiar después en el propio espectáculo: «Seguro que se enganchan». Palabra de presidenta con la canasta en la sangre.
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