Pere Tomàs afronta la sexta temporada en Granada, se ha convertido en uno de los capitanes, seguramente el principal veterano del vestuario, en compañía de … su amigo Lluís Costa, que llegó al Covirán una temporada antes que el alero balear de Lluchmayor, pero que tuvo un paréntesis en su año y pico en La Laguna Tenerife.

Al interrogar a ‘Pera’ sobre esa condición de jugador de la casa, de local, asentado con su familia en la ciudad de la Alhambra, que se siente como un granadino más, éste muestra su satisfacción de continuidad en el proyecto. El verano transcurrió con rapidez a la hora de confeccionar la plantilla, pero Tomàs fue una de las últimas piezas del vestuario en anunciarse. Para el balear resultó decisivo para no colgar las zapatillas y afrontar otro curso con ilusión «la presencia de Arturo Ruiz en el banquillo», asegura.

«Es mi sexta temporada en el mismo club, en la misma ciudad, con la misma gente. En el tiempo que estamos metidos en el baloncesto profesional esto no suele pasar mucho, no es frecuente una estancia tan larga, yo he pasado por muchos equipos, y se trata de una buena señal, es significativo. Estoy muy agradecido por la confianza que el club ha depositado en mí. La figura de Arturo, también, ha sido clave para convertirme en un miembro más de la nueva plantilla, de renovar un año más, de volver a ilusionarme, que, en realidad, es lo que yo necesitaba después de dos ejercicios negativos en resultados, en los que nos ha costado ganar, donde no lo hemos pasado bien ni a nivel colectivo ni en lo personal».

Pere Tomàs entiende que, a pesar de un segundo descenso consecutivo desde la Liga Endesa, éste ya efectivo con la presencia en Primera FEB, que «pienso que lo dimos todo al final, que nos empleamos a tope y luchamos al límite de nuestras fuerzas para intentar mantenernos, aunque era muy complicado, por eso estoy súper feliz de seguir».

En cuanto a lo que Arturo Ruiz espera del capitán, aclara que «lo que me ha pedido es que vuelva a estar ilusionado por empezar una temporada diferente, de ganarme mis minutos, de ganarme mi sitio otra vez en el equipo. El último año fue complicado también en ese sentido, en el mío, en la presencia particular en la pista, en gozar de tiempo de juego».

Tomàs abunda en que «desde el final de la temporada pasada y hasta que ahora empezamos, me he ‘reseteado’, vengo con las energías muy renovadas, con mucha hambre y con una enorme ambición. Es lo que creo que me hace seguir en el baloncesto profesional, porque si algún día pierdes eso, ya es difícil continuar».

En cuanto al proyecto para este año en Primera FEB, su opinión es muy válida, por experiencia y porque llegó a Granada justo cuando se logró el ascenso a costa del Estudiantes. «La verdad es que el club se ha movido muy rápido y muy bien en el mercado. Ha conseguido piezas muy importantes e interesantes, de calidad, en todas las posiciones. Creo que hemos hecho un bloque muy ilusionante, pero a la larga hay que funcionar como equipo, acoplarse bien, conjuntarse, que haya armonía. Ahora mismo somos un grupo con nombres de jugadores y, ahora, a partir de aquí, tenemos que hacer un equipo. Ir todos a una, empezar a saber nuestros roles, que estén claros, a encajar. Y todo lo que nos diga Arturo (Ruiz) asimilarlo para poder ser un buen equipo, que es el objetivo principal».

En construcción

En ese mismo contexto se mueven Estudiantes y Gran Canaria, con plantillas que llaman mucho la atención pero que necesitan construirse. «Sí, está claro. Al final son plantillas muy renovadas, lo que obliga a la compenetración de más piezas y asignar las funciones. Es indudable que esta liga está demostrando todos los años que es muy difícil, que es cada vez más exigente y competitiva. Al final muy pocas veces suben los que dicen los pronósticos, no van a subir los favoritos simplemente porque lo sean, siempre hay sorpresas y hay que demostrar que eres el mejor en la pista. Tenemos el ejemplo del Estudiantes, que lleva cinco temporadas y va ya por la sexta como principal candidato, y ahí sigue, todavía fuera de la ACB».