Cuatro ciclistas terminaron en el piso delante de ellos. Leandro Zotes alcanzó a tocar una bicicleta con la rueda delantera, levantó la suya como si hiciera un “willy” y, casi milagrosamente, consiguió mantenerse en pie. Cuando giró la cabeza para comprobar qué había pasado detrás suyo, encontró una escena bastante diferente. “Miro atrás y veo a mi compañero haciendo como un 360”, contó entre risas. Su compañero era Benjamín Quiroga. A los 12 años, los dos acababan de atravesar uno de esos Trasmontañas que probablemente recordarán durante mucho tiempo. Hubo barro, lluvia, neblina, frío, bicicletas por el suelo y sectores en los que directamente tuvieron que bajarse y continuar a pie.