LAS PROVINCIAS ha querido conocer de primera mano el itinerario entre Valencia y el litoral sur para descubrir los tramos donde el recorrido en … bicicleta se ha convertido, para la mayoría de los ciclistas, en un trayecto lleno de incertidumbres.

La ruta entre Valencia y las playas del sur se ha consolidado en los últimos años como uno de los recorridos más utilizados tanto por ciclistas deportivos como por quienes se desplazan de forma habitual entre la ciudad y las pedanías. Los fines de semana, especialmente durante los meses de verano, es frecuente encontrar a decenas de usuarios que aprovechan el trazado para llegar hasta El Saler, El Perellonet o El Perelló sin necesidad de utilizar el coche. Sin embargo, esa elevada afluencia pone todavía más de manifiesto las carencias de un itinerario que alterna tramos segregados con otros en los que las bicicletas deben compartir espacio con el tráfico.

El recorrido se inicia en la Ciudad de las Artes y las Ciencias pudiendo escoger dos posibles caminos, tanto por carretera como por el interior.

El camino del interior es más desconocido para la población, y aunque es más seguro, presenta ciertas dificultades. La escasa señalización, los baches de arena que invaden el carril y el cruce de los peatones son algunas de ellas. «Si vas por este carril, a menudo las personas se cruzan y eso provoca pequeños sustos, por ejemplo aquí pone que los peatones pueden pasar, pero no hay ninguna indicación de que también puedan ir bicis, muchos peatones lo desconocen», reconoce Juan, vecino de la pedanía, acerca del camino de la playa de El Saler.

Camino en bici de Valencia

a El Perelló

Carril-bici o camino segregado

Alternativas o atajos del camino

segregado interior

Carretera evitando carril-bici Pinedo

Camino obligado únicamente

por la carretera

Ciudad de las Artes y las Ciencias

Sin indicación de

que el vial ciclista

puede seguirse

por el interior

sin pisar la carretera

El arcén

se reduce

a la mitad

o incluso

desaparece

Puente:

Estrechamiento

calzada

Desaparece

el vial segregado

La CV-500 continúa

por la avenida de les

Gavines, con un

carril-bici errático, señalización

deficiente y concentración

de viviendas y vehículos

Puente: Estrechamiento

calzada

Fuente: Elaboración propia

En bici de Valencia a El Perelló

Ciudad de las Artes y las Ciencias

Carril-bici o camino segregado

Alternativas o atajos del camino

segregado interior

Carretera evitando carril-bici Pinedo

Camino obligado únicamente

por la carretera

Rotonda junto

centro exámenes DGT:

Sin indicación de que

el vial ciclista puede

seguirse por el interior

sin pisar la carretera

Rotonda:

El arcén se reduce

a la mitad o incluso

desaparece (sin

señalización

que avise)

Puente Gola de Pujol:

Estrechamiento calzada

Altura Parador:

Desaparece

el vial segregado

Entrada El Perellonet

La CV-500 continúa por la

avenida de les Gavines,

con un carril-bici errático,

señalización deficiente

y gran concentración

de viviendas y vehículos

Puente El Perellonet/El Perelló:

Estrechamiento calzada

Fuente: Elaboración propia

El camino en bici de Valencia a El Perelló

Ciudad de las Artes y las Ciencias

Carril-bici o camino segregado interior

Alternativas o atajos del camino

segregado interior

Carretera evitando carril-bici por Pinedo

Camino obligado únicamente

por la carretera

Rotonda junto

centro exámenes DGT:

Sin indicación de que el vial

ciclista puede seguirse por

el interior sin pisar la carretera

Rotonda junto parque

de bomberos:

El arcén se reduce a la mitad

o incluso desaparece (sin

señalización que avise)

Puente Gola de Pujol:

Estrechamiento calzada

Altura Parador:

Desaparece el vial segregado

Entrada El Perellonet

La CV-500 continúa por la

avenida de les Gavines, con un

carril-bici errático, señalización

deficiente y gran concentración

de viviendas y vehículos

Puente El Perellonet/El Perelló:

Estrechamiento calzada

Fuente: Elaboración propia

Así, una vez llegados a El Saler, después de pasar Pinedo, no hay ninguna señal que indique que el camino puede continuarse por la izquierda por la parte de la playa, por ello, muchos ciclistas que desconocen la zona continúan recto por la carretera.

El carril bici interior circula junto a las playas de los Ferros y la Garrofera. La falta de indicaciones precisas impide que se conozca que se puede continuar en bici hasta el estanque de Pujol y a partir de ahí atravesar la Devesa. A la altura del Parador la única manera de continuar es por la carretera CV-500.

En cuanto a los puntos de la carretera, se han detectado siete lugares que presentan peligros importantes:

El Saler, el punto más conflictivo

El primer punto negro del recorrido aparece en la avenida de los Pinares, a la entrada de El Saler. A partir de este tramo, quienes continúan hacia las pedanías del sur dejan atrás el recorrido aislado y deben compartir espacio con el tráfico. La mayoría de los ciclistas denuncian que la transición se produce de forma repentina y sin una señalización suficientemente clara, lo que genera dudas sobre por dónde debe continuar la ruta.

Parque de Bomberos de la Devesa del Saler

En concreto, los usuarios señalan la rotonda antes de llegar al Parque de Bomberos de la Devesa del Saler como uno de los principales puntos peligrosos del recorrido, donde el arcén se reduce a la mitad, siendo inexistente en algunos puntos y obligando a los ciclistas a incorporarse a la calzada: «Cuando finaliza el carril no está bien indicado si sigue el carril bici o tenemos que volver a la carretera», afirma afirma Lola, ciclista aficionada que hace el camino cada día. Los usuarios coinciden en que el principal problema no es solo la desaparición de la infraestructura, sino también la falta de una señalización clara que indique cómo continuar el recorrido.

A ello se suma el puente de la Gola de Pujol, un punto especialmente conflictivo por el estrechamiento de la calzada y la escasa separación entre bicicletas y vehículos. «Siempre circular por la misma carretera que los coches conlleva un riesgo, aunque yo no haya tenido ningún incidente», explica uno de los deportistas que hacen el recorrido cada fin de semana, considera que el final del carril bici sigue siendo el punto más conflictivo del recorrido.

A la altura del Parador de El Saler, en la intersección de la CV-500 con la avenida de los Pinares, se encuentra uno de los puntos más conflictivos. En este punto comienza un tramo en el que los ciclistas dejan de contar con una vía claramente segregada del tráfico. El cambio se produce de manera repentina y obliga a quienes continúan hacia El Perellonet a circular con una mayor atención.

Los vehículos transitan a más velocidad que en los núcleos urbanos y la falta de separación aumenta la sensación de inseguridad. «Para mí ese punto sin duda es el más peligroso, además no está señalizado», comenta Lola. Además, añade: «Cuando conoces la zona ya sabes dónde tienes que tener más cuidado, pero para alguien que pasa por primera vez puede ser bastante peligroso».

La entrada norte de El Perellonet

El siguiente punto se sitúa en la primera rotonda de entrada a El Perellonet, junto a la Gola del Perellonet. Aquí termina el tramo de carretera procedente del Parador, y la CV-500 continúa por la avenida de les Gavines, coincidiendo también con el inicio de la playa de El Perellonet-El Recatí.

En El Perellonet hay un carril bici que desaparece o choca contra muros. Para continuar hasta El Perelló la única opción es ir por el arcén. La rotonda concentra los movimientos de los vehículos que entran en la pedanía, continúan hacia El Perelló o se dirigen a la playa. Al mismo tiempo, los ciclistas deben identificar por dónde continúa su recorrido, en una zona donde la señalización no siempre resulta suficientemente clara.

«El problema es que llegas a la rotonda y tienes que estar pendiente de los coches y del resto de vehículos que entran, de los que salen y de por dónde continúas tú la ruta», señala María, deportista que realiza habitualmente este trayecto.

El interior de El Perellonet

Una vez dentro de la pedanía, otro de los puntos conflictivos se encuentra a la altura de la Alcaldía de El Perellonet, en la avenida de les Gavines. En este tramo se concentran accesos a viviendas, vehículos estacionados y peatones, lo que obliga a los ciclistas a circular con especial precaución.

«Aquí tienes que ir muy pendiente porque en cualquier momento puede salir un coche o cruzar alguien. Hay poco espacio y en verano se nota todavía más», comenta una holandesa que vive en El Perellonet desde hace diez años.

La falta de una separación clara entre los diferentes usuarios puede generar confusión y provocar frenazos o maniobras inesperadas, especialmente durante los meses de mayor afluencia. «El problema no es solo la cantidad de tráfico, sino que no sabes muy bien por dónde tienes que continuar», explica.

El puente entre El Perellonet y El Perelló

El recorrido vuelve a complicarse al final sur de El Perellonet, en el tramo donde la CV-500 cruza el puente sobre la Gola del Perelló y continúa hacia la entrada norte de El Perelló.

En este punto, las bicicletas y los vehículos coinciden en un espacio reducido. El puente actúa como un paso estrecho entre ambas poblaciones y deja poco margen para mantener una distancia suficiente entre los distintos usuarios de la vía. «Vas circulando con cierta tranquilidad y, de repente, llegas a un punto en el que tienes que compartir el paso con los coches», relata una pareja que había hecho una pausa en su ruta para almorzar.

Los usuarios consultados coinciden en que el problema no reside únicamente en la ausencia de carriles bici, sino en la falta de continuidad de los existentes.

Explican que en varios puntos el itinerario desaparece de forma repentina, obliga a improvisar el recorrido o cambia de lado de la carretera sin indicaciones claras. Esta situación afecta especialmente a quienes realizan la ruta por primera vez, ya que desconocen los desvíos o pasos alternativos y terminan circulando por la calzada junto a vehículos que circulan a mayor velocidad.

A pesar de que cada tramo presenta problemas diferentes, los ciclistas coinciden en las soluciones. Reclaman un itinerario continuo entre Valencia y las pedanías del sur, una señalización más clara en los puntos donde el carril bici desaparece y una mayor concienciación de conductores y usuarios para compartir la vía con seguridad.

Para muchos, la CV-500 sigue siendo una de las rutas ciclistas más atractivas del entorno de Valencia, pero consideran que aún tiene margen de mejora para que recorrerla deje de ser una cuestión de experiencia y pase a ser una cuestión de seguridad.

Mientras tanto, quienes utilizan este recorrido de forma habitual aseguran que han aprendido dónde extremar la precaución y cómo evitar los tramos más conflictivos.

No obstante, advierten de que la seguridad no debería depender del conocimiento previo del trayecto, sino de una infraestructura continua, sin obstáculos y con las señales necesarias que permitan recorrer los cerca de 25 kilómetros que separan Valencia de estas pedanías sin dudas, sin miedo y sin maniobras imprevistas.