Martine Assouline en la biblioteca de su casa de Nueva York rodeada de algunos de los coffee table books que edita y...

Martine Assouline, en la biblioteca de su casa de Nueva York rodeada de algunos de los coffee table books que edita y publica junto a su marido, Prosper, y su hijo, Alexandre.CHARLES ROUSSEL

¿Qué tienen en común la duquesa de Alba, James Bond y el Paris Saint Germain? La respuesta está en los libros de sobremesa —“Artículos de lujo”, puntualizan sus artífices— que les han dedicado Martine y Prosper Assouline, el matrimonio de jet setters detrás de la editorial de coffee table books por antonomasia.

—¿De quién está más enamorada, de su trabajo o de su marido?

—[Risas] Mi trabajo es mi marido y mi marido es mi trabajo, porque somos tan complementarios… Tenemos el mismo gusto, los mismos valores. Al principio, el motor era el instinto; las ganas, el azar, gente que veíamos, lugares que descubríamos, historias que oíamos. Somos dos personas muy curiosas.

En las últimas tres décadas, la pareja ha assoulinizado aristócratas e iconos del deporte —Roger Federer, el AC Milán—, hoteles —su primer proyecto fue su alojamiento preferido, La Colombe d’Or, en la Costa Azul — y casas de moda —Dior, Chanel o el rojo Valentino, todos cuentan con su propio volumen—; es más: si un personaje vivo o de ficción o un asunto en particular no ha sido assoulinizado, es que no interesa. Incuso han lanzado una colección de destinos chic, y no hay influencer que se precie que no presuma de poseer un ejemplar de Mykonos Muse, Ibiza Bohemia o Comporta Bliss, por citar tres ejemplos de esta línea que lidera su hijo, Alexandre. A Martine le parece fenomenal que sus compendios sean un símbolo de estatus. “Lo entiendo perfectamente, yo también los uso para decorar. Un libro son dos cosas: el contenido y el continente. Como dice mi marido, lo abres dos o tres veces en la vida. Lo que queda es el objeto. Para nosotros, hay dos momentos superimportantes: la creación del libro y la creación del objeto”, enfatiza la matriarca de un clan que también proporciona a su selecta clientela todo lo necesario para construir su propio “gabinete de curiosidades”. De velas a juegos de mesa, pasando por marcos para fotos y vaciabolsillos de piel. Si le suena a artesano y analógico, genial: esa era la idea.

Martine Assouline es una visionaria y, sobre todo, una amante de las formas que, en ocasiones, añora tiempos mejores. “La sociedad está cambiando. Las redes sociales exageran la realidad y sacan a la luz el ego de la gente. La aíslan en comunidades homogéneas para que no muestren interés en el diferente”, lamenta.