Vivía solo, con sus perros, en la zona rural entre Villalegre y Corvera, y por eso el repentino fallecimiento del baterista Darío Barbosa a los … 66 años tardó en ser conocido por unos amigos que destacan las «extraordinarias» cualidades de un baterista de origen portugués que habría podido alcanzar un reconocimiento mayor si hubiera querido, según compartía Belarmino Nieto, con quien tocó en al Orquesta Zíngaros de 1981 a 1985 y de 2002 a 2006.
Tanto él como Béznar Arias subrayan que Darío era un «percusionista increíble», que también dominaba otros instrumentos, pero poco interesado en destacar y bastante reservado, de ahí que nunca intentara tocar fuera de la Asturias en la que creció.
Nacido en Aveiro (Portugal), había llegado de pequeño con su familia a Avilés y fue el único que la convirtió en su hogar y se quedó cuando el resto emprendió el regreso. Aquí tocó en distintas formaciones y con diferentes músicos, además de dar clases de música y batería. El pasado mes de marzo había cambiado unos mensajes de WhatsApp como Belarmino Nieto sobre otro compañero de orquesta que había fallecido. «Era introvertido y le gustaba ir a su aire», detalla Nieto sobre un músico con «unas condiciones naturales increíbles».
Amante del latin-jazz, género en el que era un maestro, fue un imprescindible en muchas orquestas de Avilés y Asturias en las décadas de 1980 al año 2000. «Darío perteneció a una generación increíble de músicos avilesinos, como Tino Di Geraldo, Miguel Montes, Amor, Julio Gilsanz, Julián Frasinelli, Mino Nieto, Nacho Dacappo e Isaac Turienzo, entreo tors», recordaba Béznar Arias.
Su música y su talento se apagó el pasado sábado a los 66 años.