Treinta años después de que el artista cacereño Genín Andrada presentara en el Museo Reina Sofía su proyecto ‘Sida, entre el dolor y la esperanza‘, tres imágenes de aquella serie han regresado este año a las salas del museo madrileño. Tres trabajos de los que además presume la institución cultural y que han protagonizado una de las recientes entrevistas que ha realizado Manuel Segade, director del Reina Sofía.
En un reportaje publicado en junio por EresVIHda, el director reconoce que «trabajos como los de Genín Andrada, que retrata a personas seropositivas con sus familias, recuerdan algo fundamental: frente al relato de la muerte, también hay vida«. Segade posa junto a las tres obras del cacereño, que forman parte de la gran reordenación de la colección permanente impulsada por él y presentada bajo el título ‘Arte contemporáneo: 1975-presente’.
La inclusión de estas tres obras en la reordenación responde al interés del museo por visibilizar prácticas artísticas que, en los años 90, abordaron desde el arte las crisis sanitarias, sociales y políticas de la época. «La idea era mostrar distintos puntos de vista y también distintas temporalidades, porque la crisis del sida no es algo cerrado», siendo este un objetivo que cumplen las obras de Andrada, según resume Segade en declaraciones al portal de información especializada del sida.

Las obras de Genín Andrada. / Cedida
Más de 400 obras
La nueva propuesta ocupa más de 3.000 metros cuadrados de la cuarta planta del edificio Sabatini y reúne 403 obras de 224 artistas, 258 de ellas inéditas en anteriores exposiciones de la colección. El nuevo relato museográfico arranca desde la Transición democrática y llega hasta el presente, incorporando voces diversas.
Segade destaca también las jaulas de Pepe Espaliú, donde el aislamiento y la imposibilidad del contacto conviven con una reflexión sobre las redes de cuidado; o Ajuares, de Pepe Miralles, que lleva la mirada hacia la vida cotidiana de las personas afectadas por el VIH.
Aparecen además trabajos de Miquel Barceló vinculados a Hervé Guibert, así como las fotografías de Peter Hujar. En el caso de Ross Bleckner, explica Segade, su abstracción repetitiva adquiere durante la pandemia una dimensión de duelo, con una acumulación de imágenes que evoca la sucesión interminable de cadáveres y el avance inexorable de la tragedia.
Comenzó en El Periódico Extremadura
Andrada es uno de los artistas visuales extremeños con mayor proyección internacional. Su trayectoria se ha desarrollado fundamentalmente en torno a la fotografía documental y de autor, con especial interés por cuestiones como la identidad, la memoria, el dolor humano y las realidades sociales situadas en los márgenes.
Nació en Cáceres en 1963, donde escribió su primer capítulo profesional en El Periódico Extremadura. Posteriormente dio el salto a Madrid, donde desarrolló buena parte de su trayectoria y encontró en el fotoperiodismo y la fotografía documental una vía para abordar historias que exigían una mirada más cercana.

Genín Andrada en Cáceres / Jorge Valiente
A lo largo de los años ha trabajado en proyectos muy diferentes, desde el retrato hasta series de estética barroca y trabajos centrados en la soledad y la condición humana. Sin embargo, fue la serie dedicada al sida la que marcó un antes y un después en su carrera. La presentó en 1996 en el Reina Sofía y la exposición adquirió una enorme repercusión. Madrid se llenó entonces de marquesinas y anuncios que promocionaban la exposición, una campaña que dio una extraordinaria visibilidad al artista cacereño.
El proyecto abordaba una realidad que entonces seguía marcada por el miedo y el estigma. Alrededor de la enfermedad se habían construido prejuicios y silencios que afectaban profundamente a quienes la padecían. Frente a esa realidad, Andrada puso el foco en las historias humanas que había detrás de la enfermedad.
Recorrido mundial
La muestra fue seleccionada por Naciones Unidas para formar parte del Proyecto Pandemic Fancg AIDS, patrocinado por el entonces Secretario General, Kofi Annan, que durante cinco años llevó su trabajo a los cinco continentes y fue inaugurado por líderes como Bill Clinton y Nelson Mandela. Más de treinta museos internacionales (desde el Guggenheim de Manhattan al Museo de Arte de Pretoria, pasando por Bombay o Bangkok) exhibieron su obra, publicada también en medios como El País Semanal, Newsweek, Vogue Italia o The Times.
El fotógrafo pasó por Cáceres precisamente el pasado 1 de diciembre coincidiendo con el Día Mundial del Sida, a propósito de la inauguración en el Museo de Cáceres de esta exposición fotográfica para concienciar sobre la enfermedad. «Esta exposición se inicia en 1996 en el Reina Sofía, y de ahí pasa a Nueva York, el Guggenheim , Sudáfrica, Asia… pero hoy queda en mi tierra. De igual manera que yo nací aquí, es un homenaje que le hago«, expresó Andrada. «Cerramos un círculo, el cual termina en Extremadura después de 29 años dando la vuelta al mundo», sentenció.