Madrid
Para que a un autónomo le queden unos rendimientos netos mensuales de entre 2.500 y 3.500 euros, este profesional tiene que trabajar 217 horas al mes, esto es, 54 horas a la semana, 14 por encima de la jornada legal de un asalariado. Es el cálculo que hace la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA) y cuyo análisis se centra en autónomos profesionales, técnicos y trabajadores de oficios especializados, es decir, instaladores, técnicos de mantenimiento y mecánicos especializados, junto a arquitectos, ingenieros, abogados.
«Queremos muchos más autónomos capaces de obtener 2.500, 3.000 o 3.500 euros al mes. Lo que no podemos normalizar es que para alcanzar unos rendimientos razonables sea necesario mantener jornadas cercanas a las diez horas», afirma Eduardo Abad, presidente de la organización.
Óscar es fontanero; trabaja seis días a la semana y los festivos. Hacemos cálculos con él y le salen unas 240 horas al mes. «Sueldo, me puede quedar entre los 2.600, 2.800 euros, depende del mes y jugamos con el riesgo de los pufos que nos meten. Ahora tengo un cliente que me debe 6.000, 7.000 euros y ahí no está solo la mano de obra, también el material que compras», explica.
Una parte de la jornada no puede facturarse
UPTA advierte de que hora trabajada y hora facturada no son lo mismo: desplazamientos, presupuestos, compra de materiales, administración, cobros, atención a clientes, preparación de propuestas, formación y organización forman parte de la jornada profesional, aunque no puedan cobrarse directamente.

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Esta realidad resulta especialmente evidente en los oficios especializados. Una reparación de 45 minutos puede requerir desplazamiento, preparación, adquisición de materiales y tiempo posterior de gestión. “Un ciudadano puede pagar 70 euros por una reparación y pensar que el profesional ha ganado 70 euros en una hora. No es así. Hay desplazamientos, herramientas, materiales, tiempos entre clientes y gestión. Una cosa es el precio del servicio y otra cuánto obtiene realmente el autónomo por cada hora de su jornada”, explica Abad. Por ello, el precio que paga el cliente por una intervención no equivale al rendimiento por hora del profesional.
«El futuro del trabajo autónomo no puede consistir en trabajar cada vez más horas para ganar más. Tenemos que conseguir que el conocimiento, la experiencia y la especialización tengan un mayor valor. Queremos autónomos que ganen mejor porque cada hora de su trabajo vale más», enfatiza Abad.