Dentro de unos meses, Astou Ndour aterrizará en Zaragoza con una colección de éxitos, pero uno de los más especiales es una medalla olímpica en su currículum que cumple ahora diez años. El Casademont ha apostado por una de las grandes interiores del baloncesto español de la última década. La pívot de 1,96 metros se incorporará en enero de 2027 y permanecerá vinculada al club hasta el final de la campaña 2027-28. Llegará con una WNBA ganada con Chicago Sky, un Eurobasket en el que fue campeona y MVP en 2019 y, sobre todo, aquella plata de Río 2016 que convirtió a una generación de jugadoras españolas en olímpicamente inmortal.
Porque Astou fue una de las grandes protagonistas de aquella hazaña. Y probablemente la más inesperada.Ndour ni siquiera estaba llamada inicialmente a ocupar ese papel. España llegó a la preparación de Río pensando en Sancho Lyttle como una de sus grandes referencias interiores, pero su baja abrió la puerta a Astou. La joven pívot estaba entonces en Estados Unidos, jugando con San Antonio Stars, cuando recibió a última hora la llamada de Lucas Mondelo. FIBA la definiría después como la inesperada heroína española: acudió para suplir una ausencia enorme y acabó siendo una de las piezas fundamentales de la primera medalla olímpica femenina del baloncesto español.
Tenía 21 años durante los Juegos —cumplió 22 justo después— y apenas parecía intimidarle el escenario. Terminó Río con 13,3 puntos, 8,3 rebotes y 2,1 tapones por partido. Fue la cuarta mejor reboteadora de todo el torneo olímpico y acabó con 17 tapones en ocho encuentros. Solo Alba Torrens anotó más que ella dentro de la selección española.
Semifinal y final
La semifinal contra Serbia explica perfectamente el tamaño que había adquirido Ndour dentro de aquella selección. Jugó 39 de los 40 minutos. Anotó 14 puntos con 5 de 8 en tiros de campo y 4 de 4 en libres, capturó seis rebotes y colocó tres tapones. España ganó 68-54 y aseguró por primera vez en su historia una medalla olímpica femenina.
La final fue otra historia. Estados Unidos estaba construyendo una de las mayores hegemonías de la historia del deporte olímpico y terminó imponiéndose por 101-72. Pero, durante algunos minutos, España consiguió discutirle el partido. Astou terminó aquella final con 11 puntos, cinco rebotes y cuatro tapones en 25 minutos. Cerraba así la jugadora del Casademont Zaragoza sus primeros Juegos con 106 puntos, 66 rebotes y 17 tapones acumulados. Y con una medalla plata colgada al cuello.
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