Sara Sendino

19/08/2026 a las 07:24h.

Burgos es una ciudad marcada por sus monumentos y su cultura, pero también es un museo al aire libre protagonizado por estatuas de bronce. Decenas de estas esculturas adornan calles y plazas aunque, desde hace un tiempo, una ha desaparecido y no se contempla su reposición.

Un toro, el perro perdiguero, un herrero, una abuela, una castañera, los Gigantillos… Son decenas las estatuas de bronce que adornan tanto el centro de Burgos como los barrios de la ciudad. Algunas de ellas se han convertido incluso en talismanes que las personas frotan para atraer la buena suerte, como la calabaza que pende del bastón del peregrino en la plaza del Rey San Fernando.

Entre el parque del Doctor Vara y el de Venerables también hay espacio para este tipo de esculturas. Concretamente para dos niños que juegan (jugaban) a las canicas en esta plaza de Burgos, cerca de las canchas donde se practica fútbol y baloncesto.

Los niños jugando a las canicas en noviembre de 2024.

Los niños jugando a las canicas en noviembre de 2024.

(NSU)

Los niños de bronce fueron instalados en 2010 tras ser confeccionados por el taller Alfa Arte, ubicado en Eibar. A lo largo de los años, han sido fotografiados en numerosas ocasiones por visitantes y lugareños, pero también han sido objeto de comentarios y vandalizaciones.

Año y medio sin compañero

La última vandalización, y más grave, se saldó con la desaparición de uno de los niños de la pareja. Ocurrió a principios de 2025. En aquel entonces, según indican fuentes del Ayuntamiento de Burgos, uno de los niños sufrió la violencia de algún vándalo.

Se trata del muchacho que estaba de pie, observando cómo su compañero, agachado, jugaba a las canicas. Tras el suceso, el niño quedó gravemente dañado, con las piernas seccionadas. La estatua había quedado partida en dos partes: los pies unidos al suelo y el resto.

Después de lo ocurrido, desde el Ayuntamiento de Burgos se analizó la situación de la escultura, para comprobar si era mejor repararla o encargar una nueva. Sin embargo, se determinó que el coste de ambas opciones era «demasiado elevado», según confirman fuentes consistoriales.

Por tanto, desde principios de 2025, el niño de las canicas de Burgos juega solo. Desde la sección de Patrimonio del Ayuntamiento tampoco contemplan como prioridad volver a instalarle un compañero, por lo que deberá continuar su divertimento en solitario.