Conocerse en la noche de Reyes tiene buena estrella. Y el mejor regalo que se han concedido a sí mismos desde aquel 5 de enero de 2008 es dar rienda suelta a la vertiente artística que estaba latente pero taponada en cada uno de los dos. Trinidad Salamanca y Pablo Párraga son Las Ánimas, el nombre que encarna la iniciativa que emprendieron hace 13 años, dejando sus empleos para dedicarse a la experimentación creativa y a fraguar un imaginario simbólico que hoy habita en hogares de coleccionistas o de clientes de interioristas en países como Estados Unidos, Dinamarca, México, Australia, Brasil, Canadá y Suiza.

La premisa inicial para adentrarse en su sorprendente y enigmático catálogo, en el que hay tapices, esculturas, lámparas, muebles, pinturas, instalaciones, etc., es entender que sus artífices no están constreñidos por una etiqueta funcional. Ni es solo arte, ni solo diseño, ni solo artesanía. Son la confluencia de eso, y de muchas más dimensiones estéticas, míticas y espirituales.

«Los dos hemos llegado a esto desde fuera del ámbito reglado, como autodidactas muy alternativos, y eso nos ha permitido no depender de corrientes, modas, academicismos. Hemos hecho lo que nos ha dado la gana, nadie nos tenía que decir si estaba bien o mal. Nos atrae la experimentación, ejecutar lo que está en nuestra cabeza».

Los dos hemos llegado a esto desde fuera del ámbito reglado, como autodidactas muy alternativos, y eso nos ha permitido no depender de corrientes, modas, academicismos

Estas son algunas de sus coordenadas: «Planteamos nuestro proyecto como la exploración de una dimensión espiritual a través de la relación objeto-simbolismo». «Nos acercamos a la forma como si fuese un vestigio de un tiempo pasado, un fragmento de algo mayor que ha sido desplazado desde otro lugar o tiempo, erosionado o transformado, donde pasado y futuro conviven en un mismo plano».

Trinidad Salamanca nació hace 46 años en Fuente del Maestre (Badajoz). Estudió Periodismo y trabajaba en el departamento de prensa de una agencia de publicidad. Pablo Párraga es de Sevilla, tiene 48 años y también había desarrollado su trayectoria profesional en Madrid, estaba empleado en la división de gestión de riesgos, siniestros y seguros de Aena, la corporación que gestiona los aeropuertos españoles.

Trinidad Salamanca y Pablo Párraga durante su participación con 'Office Game' en el BD Barcelona  Design, en una intervención sobre muebles de los años 90.

Trinidad Salamanca y Pablo Párraga durante su participación con ‘Office Game’ en el BD Barcelona Design, en una intervención sobre muebles de los años 90. / Miguel Jiménez

«Empezamos a hacer cosas en común, pintando, dibujando, interpretando muebles. Convertimos una habitación en un taller de carpintería. Con herramientas y aparatos como sierra de cinta, regrosadora, cepillo, fresadora. Todo eso en un piso, en la cuarta planta de un edificio de viviendas», recuerda Pablo.

Dejar sus empleos para dedicarse a su pasión

En 2013 dieron el paso para dedicarse al cien por cien a su pasión creativa. Dejaron sus empleos y se trasladaron a Sevilla, donde encontraron una casa con más espacio y mejores condiciones. «Nos dimos cuenta de que nuestras creaciones eran cada vez era más complejas, y se entendían dentro de lo que es el ‘diseño coleccionable’, y descubrimos referencias internacionales de esa tendencia con la que nos identificábamos».

Cuando comenzaron a darse a conocer, se les ocurrió que su nombre artístico fuera Antoñito y Manolín

Cuando comenzaron a darse a conocer, se les ocurrió que su nombre artístico fuera Antoñito y Manolín. Nos explica Trinidad el sentido de esa denominación: «Antoñito es como llamaban a mi padre, en su taller tenía herramientas, y cuando yo era niña me gustaba trabajar con las manos; y al padre de Pablo lo llamaban Manolín, él lo recordaba siempre en su casa dibujando con lápices de colores, con compases, reglas, escuadras y cartabones. En el fondo, ese nombre que elegimos era como un parapeto, como un alias. Cuando empezamos a evolucionar, abordando la solemnidad, el recogimiento, lo tenebroso, el aura, etc., no tenía sentido llamarnos así. Y pensando en alternativas, Las Ánimas surgió como algo bastante lógico».

Referentes que les han apoyado

Decidieron crear un blog para entrevistar a personas que consideraban especialmente interesantes. «Una de ellas es la interiorista Jessica Bataille, que tiene su estudio en Jávea (Alicante), con la que seguimos trabajando. Para nosotros era una referencia del diseño mediterráneo, tuvimos con ella una conexión inmediata. Ella creyó en nosotros desde el minuto uno. Y en Jávea siempre se venden piezas nuestras».

«Otra referencia para nosotros es el galerista danés Oliver Gustav, muy conocido en el interiorismo a nivel internacional. Cuando en 2014 le presentamos un proyecto, directamente nos compró cuatro esculturas. Eran para decorar el restaurante Noma, de Copenhague, que había sido elegido el mejor del mundo».

'Calitra', una de las escultóricas lámparas de Las Ánimas realizadas manualmente con resina epoxi.

‘Calitra’, una de las escultóricas lámparas de Las Ánimas realizadas manualmente con resina epoxi. / Las Ánimas

Un gran espaldarazo para perseverar en esta fecunda aventura con libertad creativa fue su triunfo en 2019 en el certamen europeo Lexus UX Art Car, promovido por dicha marca de la multinacional automovilística Toyota para promover propuestas artísticas que customizaran ese tipo de vehículos. Las Ánimas presentó Gyorin Kozane (Armadura de escamas), recubriendo la carrocería con más de 4.000 escamas en tonos rojos y azules que evocaban motivos frecuentes en el arte nipón, como la piel de un pez y el atuendo de un samurai. Todas hechas con bio-resina epoxi, material sostenible que se usa en tablas de surf y confiere volumen tridimensional.

Las Ánimas presentó Gyorin Kozane (Armadura de escamas), recubriendo la carrocería con más de 4.000 escamas en tonos rojos y azules que evocaban motivos frecuentes en el arte nipón, como la piel de un pez y el atuendo de un samurai

Recuerdan que «la entrega del premio fue en el palacete de Chantilly, en París. Recibir un galardón de este tipo, con la repercusión que tuvo en medios de comunicación, y en revistas de diseño, nos parecía antes un mundo inalcanzable para nosotros».

Canales de comercialización internacional

Para dedicarse por entero a experimentar y crear, tienen acuerdos con diversas galerías para todo lo concerniente con la comercialización. «La exclusividad para vender nuestras piezas de resina la tiene Marion Friedmann, galerista de Londres. Y la exclusividad sobre algunas piezas de mobiliario está acordada con la Galería Philia, de Ginebra (Suiza), que ofrece a clientes incluir piezas de arte en las casas donde realiza todo el interiorismo y entrega la vivienda acabada llave en mano».

También les está ayudando mucho en su posicionamiento internacional encontrarse con que en reportajes de revistas especializadas sobre arquitectura e interiorismo donde se publican reportajes sobre casas atractivas, en los que se incluyen referencias sobre cada objeto o mueble que aparece en las fotografías, a veces hay piezas de Las Ánimas.

Al respecto, explican que «hay interioristas, coleccionistas y arquitectos que nos han abierto las puertas de mercados como el de Estados Unidos para nuestro mobiliario, para las piezas de iluminación realizadas con resina. Esos reportajes a personas que en sus casas incluyen piezas de autor para aportarles singularidad es algo cada vez más valorado y normalizado en el extranjero. En España, poco a poco empieza a ocurrir también».

También están hoy en día en la web 1stDibs, plataforma de comercio electrónico de muebles, joyas, obras de arte y objetos de diseño, que tiene su sede en Nueva York, donde han sido seleccionados como artistas de la mano de Alfredo González Canovas, su director de desarrollo de negocio.

Pablo Párraga elaborando en el taller de Las Ánimas su tapiz alfombra 'Relicto' sobra lana y algodón.

Pablo Párraga elaborando en el taller de Las Ánimas su tapiz alfombra ‘Relicto’ sobra lana y algodón. / Las Ánimas

Otra galería con la que colaboran es la de Isolina Arburu, en Marbella, en la que en 2025 se realizó la exposición La alquimia de la luz, con tótems de resina que incorporan luz en su interior. Fascinan como objetos escultóricos que parecen vestigios de una mitología inventada.

En Sevilla, están muy agradecidos a la galerista Magdalena Haurie, «hablamos mucho con ella y con su hermano Alejandro para que nos oriente sobre el funcionamiento del mercado». También destacan «la buena relación con la Escuela de Arte de Sevilla, nos han ofrecido estudiantes para hacer prácticas con nosotros, también esa experiencia nos ha enriquecido a nosotros». Y a comisarios de arte como Sema D’Acosta, «nos ha apoyado incluyendo nuestra obra en varios exposiciones colectivas de creadores andaluces».

Con grafiteros y con orfebres

Vivir por y para la creación manual diluye cualquier apriorismo sobre los presuntos distanciamientos entre quienes elaboran objetos con estéticas y clientes muy diferentes. «Hemos aprendido de grafiteros para aproximarnos a lo pictórico desde una perspectiva diferente. Para saber cómo usar la resina como material maleable, nos enseñó mucho Pepe Neyra, gran creador de tablas de surf. Nos han abierto sus talleres todo tipo de artesanos: orfebres, tallistas, doradores, bolilleros, etc., y nos explican las técnicas que utilizan».

Hemos aprendido de grafiteros para aproximarnos a lo pictórico desde una perspectiva diferente

Pablo Párraga recalca que «la clave de lo que conseguimos está en la constancia. Podemos estar un día más o menos inspirados, pero esto consiste en trabajar, trabajar y trabajar. Hay momentos de bajón en los que puedes pensar: ‘¿Para qué me metí en este embolado?’. Se superan rápido cuando confías en ti mismo y no tienes miedo a buscar, a preguntar, a crear».

«Cuando hace más de 10 años me metí en el curso de carpintería y ebanistería para aprender, me decía mi padre: ‘¿Tú sabes lo que es llegar a tu casa a las nueve de la noche lleno de virutas?’ Y ahora hay días que dejo el taller más tarde de esa hora, con mucha suciedad, y lo hago sintiendo ‘¡qué felicidad!’ Hay que sacarle jugo a la vida, y qué mejor manera que hacerlo con lo que sentimos que podemos aportar a la sociedad”.

Las Ánimas es un ejemplo de emprendimiento arriesgado. Como dice Trinidad Párraga, «nuestras piezas tienen una estética que no es del agrado de todas las personas. Pero las escultóricas están funcionando muy bien a nivel internacional, y somos conocidos sobre todo por las de resina».