Ha sido un investigador del Instituto Andaluz de Astrofísica el que ha dado la voz de alarma. La madrugada del martes, a eso de las … 00.50 horas, una «bola de fuego» iluminó el cielo en comunidades como Andalucía y Cataluña. ¿Saben por dónde pasaba ese objeto brillante? Por el cielo de Cantabria, aunque en la región no hay registros de que nadie lo haya visto. «Seguramente sea algún tipo de piedra, del tamaño de un balón de fútbol, pero que se llega a ver a mil kilómetros de distancia porque por la velocidad a la que viaja -que es veinte veces mayor que la del sonido- hay un rozamiento por el aire que aumenta el calor y la luz», explica José María Diego, investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en el Instituto de Física de Cantabria (IFCA).

El bólido cruzó a 115 kilómetros de altitud y a más de 67.000 kilómetros por hora el cielo cántabro desde Barcenillas (Ruente) hasta Los Llares (Arenas de Iguña). Así lo recoge en una publicación en la red social X el investigador andaluz, José María Madeido. De hecho, indica que «la roca se desintegró en la atmósfera y ningún fragmento consiguió llegar al suelo». Este objeto, «si alguien lo ha visto desde Cantabria, sería mucho más brillante de lo que aparece en los vídeos», como el que se puede ver en esta información.

¿Esto no se podía predecir como el eclipse? «Son objetos que no se ven y que no se sabe dónde están, hasta que caen», explica Diego. Lo que sí se podía saber es que «iba a haber una lluvia de estrellas, las Perseidas, en torno al día del eclipse del 12 de agosto». En este caso se debe a que «todos los años, en estas fechas, cruzamos la órbita de este cometa, pero a lo largo de esa órbita van quedando restos, que son estas piedrecitas, y cada vez que la Tierra cruza esa órbita, se producen este tipo de fenómenos». Y de esas lágrimas de San Lorenzo, puede que venga este fenómeno. «Es posible que sea incluso parte de las Perseidas», pero no es seguro.

Lo que sí se sabe con certeza es que ha ocurrido más veces. El investigador cántabro recuerda hace una década en Rusia. «Hubo algo parecido, pero el bólido era del tamaño de un vehículo grande (algo como un autobús)». Entonces ocurrió de día y a la vista de todo el mundo. «Sabemos que fue de un tamaño mayor que la de este martes porque a los diez minutos de ver la bola de fuego y con una estela de humo en el cielo, se oyó una explosión». Las dimensiones fueron tan grandes que «hubo cristales rotos e, incluso, gente que tuvo que ir al hospital».

Una red de observatorios

Este tipo de eventos no se pueden prever. Pero en España hay una «red de observatorios que se dedican a analizar objetos que caen desde el espacio y al caer a la Tierra y cruzar la atmósfera, producen luz y se pueden ver desde distancias muy grandes». Como lo que ha ocurrido en esta ocasión.