La vida da muchas vueltas y la mayoría de las veces no sabemos donde terminarán. Que se lo digan a Luis Enrique, que tras debutar en el Sporting de Gijón dio el salto al Real Madrid y cinco años más tarde, al FC Barcelona, en un viaje que no han hecho muchos jugadores en su carrera.
Sin embargo, hubo uno que hizo lo mismo, aunque cambiando los destinos de origen y llegada: Luis Figo. El atacante llegó al Camp Nou en 1995 procedente del Sporting de Portugal y no tardó en ganarse los aplausos de la afición azulgrana, hasta que decidió cambiar de aires en el 2000 en dirección al Bernabéu.
Esta decisión fue interpretada como la mayor traición perpetrada al club y a los seguidores y así se lo hicieron saber a partir de aquel momento hasta hoy, pues todavía hay culers que le recriminan dicho movimiento, como se pudo constatar hace meses previo a una final europea.
Esa furia en contra del portugués la conoció de primera mano el asturiano. En el documental ‘El Camp Nou: Bienvenidos al estadio‘ que estrenó este martes Movistar+, el actual técnico del PSG recuerda cómo fue el primer día que regresaba al césped en Barcelona. «El Camp Nou impresiona, y siempre ha impresionado. Primero, es que impresiona vacío«, señala el exfutbolista azulgrana, que nunca ha dudado en expresar su amor por el escudo del club pese a defender otros colores en la actualidad. Sin embargo, nunca vivió nada parecido al 21 de octubre del 2000.

Luis Enrique junto al cantante David Carabén, en la charla que aparece en el documental ‘Camp Nou: Bienvenidos al estadio’. / 3Cat
«El partido que más ambiente viví como jugador en el Camp Nou, y jugué ocho años, fue el día que volvió Figo«, reconocía para el documental. «Era un hermano para nosotros, pero uno de verdad. Era nuestro mejor jugador y se marchó al Madrid«, apuntaba.
El impacto de aquel partido fue muy fuerte porque el estadio azulgrana no suele ser una gran olla a presión, como se suele denominar a los campos donde se grita más: «Llegas media hora antes y está medio vacío, cuando sales a calentar hay poca gente. Aquel día 45 minutos antes estaba lleno a reventar, calentando no nos oíamos. Me acuerdo comentar con el Pitu Abelardo y con Pep Guardiola que era imposible que perdiéramos, daba igual quien jugara. Había una energía que daba hasta miedo«.
«A Figo le marcó un Puyol muy joven pero que ya era una bestia. Fue el mejor del Madrid a pesar de una presión que ni siquiera había imaginado«. Los azulgranas terminaron ganando ese partido por 2 a 0 con tantos del propio Luis Enrique en la primera parte y de Simao, en la segunda, aunque principalmente se recuerda por el lanzamiento de la infame cabeza de cerdo al césped desde la grada.
Pese a todo aquello, reconoce que «Barça y Madrid se necesitan» porque uno hace más grande al otro y la competitividad que hay cada temporada genera una expectativa única en el deporte. Finalmente, bromea con la posibilidad de «batir un récord» si en el futuro fuera técnico blanco: «No hay nadie en la historia que haya sido jugador y entrenador de Barça y Madrid… No lo voy a hacer, no tengo ninguna intención. Ya lo probé y ya no quiero más«, remata para aclarar dudas.