Este piso pequeño de 55 m² es un ejemplo de cómo aprovechar al máximo cada centímetro
Al noroeste de Francia nos lleva este piso pequeño. En concreto, al centro de la ciudad de Le Havre, a un edificio de finales del siglo XIX. La vivienda había sufrido numerosas transformaciones: primero se dividió en dos casas y, posteriormente, en varios apartamentos; sin embargo, da a un jardín, y es precisamente eso lo que atrajo a los nuevos propietarios que hoy visitamos. “Son dos treintañeros trasladados por motivos profesionales a Le Havre. A ella le apasiona la cocina y la gastronomía, y él es ingeniero agrónomo”, explica el arquitecto Thibaut Blondet, cofundador junto con Emile Bruneau de Atelier Orzan. “A los dos les enamoró este piso pequeño, su construcción antigua, sus molduras y su parqué en espiga”. Sin olvidar la gran altura de los techos, de unos tres metros, y las ventanas orientadas al sur.

El piso era una sucesión de habitaciones contiguas. Un conducto de chimenea entre el salón y la cocina queda al descubierto por los laterales y está revestido con una estantería con espejos, Valchromat y estantes de okoumé, los materiales estrella de esta reforma llevada a cabo por Atelier Orzan. La silla es el modelo Swivel Chair 452 de cuero verde Bosco y aluminio pulido (Vipp). La alfombra es el modelo Calm Kelim Rug (Fermliving).
© Jean-Baptiste ThirietUn espacio abierto pero dividido en zonas
Por supuesto, había que renovarlo todo. Empezando por la distribución. Todas las estancias estaban dispuestas en fila con puertas por todas partes; el salón no era más que un espacio de paso; la cocina daba al cuarto de baño y, aunque tenía techos altos, el conjunto resultaba estrecho, reflejo de una época en la que las estancias eran de tamaño reducido.
“Nuestro trabajo ha consistido en transformar la percepción de este piso pequeño, recuperando una distribución más inteligente mediante juegos de perspectiva, una sensación de espacio más generoso y mejor jerarquizado”. Para resolver el problema de la disposición en fila, Atelier Orzan optó por devolverle volumen sin romperlo todo. La chimenea situada entre la cocina y el salón se utiliza para delimitar las dos estancias, que están abiertas por ambos lados. Las caras delantera y trasera se han aprovechado con una estantería en el lado del salón y un aparador en el de la cocina, que además albergan los radiadores ocultos en sus armarios bajos.

Toda una pared del salón de este piso pequeño está ocupada por una estantería a medida que incorpora numerosos espacios de almacenamiento. En su centro, está revestida con un espejo, al igual que la estantería que tiene enfrente, lo que crea un juego de perspectivas que amplía visualmente el espacio.
© Jean-Baptiste Thiriet