En el tenis, como en cualquier deporte, las comparaciones se dan de manera repetida. Eso mismo ocurre entre la época del ‘Big Three’, formada por Nadal, Federer y Djokovic, y la era del tenis moderno, liderada por Alcaraz y Sinner.

os dos procedemos de las montañas: él del Tirol del Sur y yo de Serbia. Los dos elegimos inicialmente el esquí como deporte, nos marchamos de casa con 13 años y nos vimos obligados a hacernos hombres muy rápido, lejos de nuestras familias y de nuestros seres queridos

Es indiscutible que todos ellos son excepcionales, pero esta rivalidad generacional se ha convertido en uno de los grandes clásicos del tenis actual. Sobre todo, estas comparaciones las protagoniza Novak Djokovic con el actual número uno del mundo, Jannik Sinner, por compartir ciertas similitudes en su juego y en sus trayectorias.

A falta de un día para que se estrene el documental del serbio, Djokovic ha realizado unas declaraciones al medio Corriere della Sera, en las que explica que existen muchos paralelismos entre su historia y la de Jannik Sinner, aunque reconoce que cada persona es única.

El esquí su gran baza para los aspectos técnicos

Ambos proceden de zonas montañosas Djokovic, de Serbia, y Sinner, del Tirol del Sur. Los dos, además, comenzaron practicando esquí. «No hay ninguna duda de que el esquí nos proporcionó elasticidad, movimientos y la capacidad de deslizarnos sobre cualquier superficie: la flexibilidad de los tobillos nace de la nieve», apuntaba ‘Nole’.

Además, otro factor que tienen en común es que ambos tuvieron que abandonar sus hogares con tan solo 13 años para continuar con su formación deportiva, lo que les obligó a madurar rápidamente y a vivir lejos de sus familias.

Finalmente, cuando le preguntan directamente si se siente reflejado en Sinner, responde que sí. Esta afirmación no solo la limita a sus orígenes, sino también a la manera en la que ambos han construido sus carreras.

La obsesión de los dos de ser los mejores

Jannik ocupa el número uno del mundo, una etiqueta que conlleva una presión que puede llegar a ser hasta obsesiva. La lucha por el primer puesto es una realidad, aunque Novak ha querido ‘desmentir’ que Sinner esté obsesionado con demostrar que es el mejor: «Yo no hablaría de obsesión, sino de una dedicación constante y absoluta al tenis. Observo la suya y me veo completamente reflejado en ella».

Con los años, Djokovic admite que no hay ninguna victoria «capaz de saciar ese hambre». El serbio apunta a que el deseo de «mejorar, de crecer, de evolucionar en todos los aspectos» es algo que comparte con Sinner: «Jannik, como yo, nunca se conforma. Tiene mentalidad de campeón y siempre la ha tenido».

Esta ambición por continuar aspirando a más es, precisamente, uno de los aspectos en los que más afirma parecerse a él: «Más allá del tenis, es el rasgo de carácter que más me acerca a Sinner«.

Por lo tanto, Novak sí reconoce que ve en Sinner ciertos aspectos de su propia trayectoria y entiende que no solo las experiencias que ambos vivieron desde pequeños les han unido, sino que también ha influido su hambre insaciable por convertirse en deportistas de élite.