Eduardo García, portavoz de la Confederación Española de Policía (CEP) en Ceuta, ha denunciado en el programa ‘En boca de todos’ la situación «deplorable» que están viviendo los agentes desplegados en la ciudad.
Además de las condiciones precarias en las que se están alojando, otro de los focos de preocupación son los casos de sarna entre militares. En este contexto, el portavoz del sindicato ha apuntado que ya son dos los policías contagiados y que «la situación se está yendo de las manos».
Una dieta «insuficiente»
García ha señalado que, tras la denuncia de la CEP, ha habido un movimiento en el Ministerio del Interior y están cambiándolos de cuarteles «a otros que están un poquito mejor». «No mucho mejor, pero un poquito». Es justo aquí donde ha puntualizado que hay compañeros que han decidido irse a hoteles, a pesar de que tienen que poner dinero de sus bolsillos.
«Un policía tiene por lo general una dieta de 40 euros para pagarse un hotel. ¿Qué hotel hay en Ceuta que cueste 40 euros?», ha cuestionado con indignación, mientras denunciaba que «están desamparados y que no nos tienen en consideración para nada».
Una inseguridad que va en aumento
Asimismo, ha asegurado que Ceuta «ya no es una ciudad segura» y que los vecinos están «recluidos» en su casa por miedo a ser atacados. «Quien se quiera poner una venda en los ojos que se la ponga, pero hablando de forma objetiva, la población vive completamente intimidada», ha apuntado.
Eduardo ha recalcado que «esto no puede seguir así», que la situación «tiene que cambiar de alguna manera» y ha pedido al Gobierno que legisle y tome algún tipo de medida.
«Nadie nos hace caso»
«A Marlaska estamos hartos de decirle cosas. De hecho, nuestro sindicato lleva más de dos años sin asistir a las reuniones del Consejo porque pidamos lo que pidamos nadie nos hace caso. Llevamos muchos años pidiendo medios para que se pudiera evitar lo que ocurrió en el año 2021 y hemos ido a peor», ha lamentado.
García ha zanjado su intervención denunciando que «nadie nos tiene en cuenta». «Es más, hemos tenido reuniones con el delegado del Gobierno y no quiere ni oír hablar de nosotros. Parece ser que en este país ser un sindicato crítico no es bueno», ha concluido.