El mercado inmobiliario burgalés tiene una puerta de entrada más amplia para aquellos que buscan una vivienda de segunda mano que para quienes quieren estrenar. Así lo reflejan los datos de compraventa de los últimos años de la Estadística de Transmisiones de Derechos de la Propiedad del Instituto Nacional de Estadística, que muestran cómo los pisos usados son la opción mayoritaria para los compradores, en un contexto marcado por la escasez de promociones de nueva construcción.

Durante los seis primeros meses de este 2026, se han formalizado en la provincia de Burgos 2.736 transacciones de viviendas. De ellas, 428 corresponden a pisos nuevos, mientras que las 2.308 restantes han sido de segunda mano. En otras palabras, alrededor de ocho de cada diez hogares que han cambiado de propietario, ya habían sido habitados al menos una vez con anterioridad.

La diferencia resulta especialmente significativa porque no responde únicamente a una preferencia de los compradores sino que la oferta de vivienda nueva permanece desde hace años muy por debajo de las necesidades del mercado. La segunda mano no sólo concentra la mayor parte de las operaciones, sino que funciona como el principal depósito de oferta disponible para una demanda que continúa buscando vivienda.

Los pisos usados representan la oferta mayoritaria para los compradores

En el último lustro, las transacciones de obra nueva se han mantenido más o menos estables, con un ligero descenso desde 2021 y con un pico en 2022. Mientras, las operaciones totales han experimentado un aumento considerable, pasando de 2.023 en el primer semestre de ese mismo año a 2.736 en el mismo periodo de 2026. Ese incremento ha sido prácticamente completado por vivienda de segunda mano.

En 2021, se compraron en los primeros seis meses 507 casas a estrenar frente a las 1.516 usadas. Cinco años más tarde, hasta junio de 2026, las transacciones de nuevas viviendas han perdido casi 100 nuevas casas, bajando hasta 428, mientras que las de segunda mano han sumado 800 más, alcanzando las 2.308. En 2022 se experimentó un repunte general de las operaciones inmobiliarias, con una cifra tope de 674 compras de nueva obra y casi 2.000 viejas.

No obstante, en los años posteriores la tendencia no se consolidó y los inmuebles a estrenar continuaron a la baja, mientras los de ocasión han pasado de representar alrededor del 60% de las ventas totales en el primer semestre de 2021 a concentrar más del 80 en el mismo periodo de este año.

428 tTransacciones de obra nueva en el primer trimestre de 2026, frente a las 507 de 2021, una cifra mas o menos estable

La fotografía actual es, por tanto, la de un mercado en el que la segunda mano sostiene la mayor parte de las compraventas, siendo donde se encuentra la vivienda disponible. Mientras, la obra nueva trata de recuperar una oferta que durante años se ha quedado corta. Los datos estadísticos muestran el resultado de la situación en las operaciones ya realizadas y ponen sobre la mesa otro problema observado: el número de viviendas nuevas que están entrando realmente en el circuito inmobiliario es muy limitado.

Compradores mayores. La edad media de compra en la provincia de Burgos se eleva ya hasta los 50 años, por encima de la media de nacional que se sitúa en 48. El alza de los precios para adquirir una vivienda y la escasez de oferta han hecho que la edad haya aumentado dos años en los últimos diez años.