Alemania fue, durante años, una de las selecciones más potentes del panorama baloncestístico europeo y mundial, comandado por una estrella indiscutible, el legendario Dirk Nowitzki, cuya figura era capaz de opacar a cualquier jugador no americano. El de Wurzburg fue capaz de llevar a los alemanes a unas semifinales mundialistas en 2002, y a un subcampeonato europeo en 2005 (mejor resultado histórico después del oro de 1993 de la mano de Svetislav Pesic).
Tras el ocaso del astro germano, parecía que el futuro del baloncesto alemán era incierto, pero ocurrió todo lo contrario. Tras un gran trabajo de base, Alemania fue capaz de sacar jugadores de un nivel superlativo, como Dennis Schröder, Franz y Mo Wagner, Daniel Theis, Isaac Bonga, Isaiah Hartenstein, Oscar y Tristan Da Silva, Andreas Obst o Maodo Lo, todos coincidiendo en la misma generación. ¿El resultado de este trabajo de base? Oro mundial en 2023 ante Serbia y tras eliminar a USA, y oro europeo ante la Turquía de Ergin Ataman en 2025.
Foto: FIBA
Este buen trabajo de base continua en el gigante europeo, pudiendo disfrutar el Real Madrid del mejor jugador germano de la generación de 2009, Fabian Kayser. El de Lippstadt firmó en 2024 con el conjunto blanco procedente del Paderborn Basket 91. En dos campañas con la casaca blanca, Kayser se ha erigido como una de las mayores promesas de la cantera merengue, ganando este año la liga U22 ante el Barcelona, y siendo subcampeón europeo junior ante el mismo rival.
En la cita de Atenas fue el segundo máximo anotador blanco con 13.2 puntos (por detrás de Egor Amosov y empatado con Gunvars Grinvalds), y el tercero en valoración, por detrás de Amosov y Kutluay.
Foto: Real Madrid
Tras este varapalo, el alemán fue convocado para el Europeo sub18 que se disputaba en Trentino, del 25 de julio al 2 de agosto. Alemania terminaría quinta tras ser eliminada en cuartos de final ante Francia, y derrotar consecutivamente a Turquía y Grecia por el quinto liugar. La actuación del joven madridista fue sensacional en la fase de grupos y en octavos de final, con mención especial a su partido ante una Eslovenia que, a la postre, sería la campeona del torneo, que contaba con el baskonista Stefan Joksimovic, que se llevó el MVP del torneo. En ese partido, Kayser firmó 25 puntos, 10 rebotes, 6 asistencias, 3 robos y 1 tapón, para 35 de valoración.
Su desempeño en cuartos de final y eliminatorias por el quinto lugar fue discreto, acusando Alemania especialmente su desastroso encuentro de cuartos de final ante Francia (-6 de valoración). Pese a esto, acabó el torneo con 10 puntos, 6.6 rebotes y 3.6 asistencias, para 12.4 de valoración, siendo aún seleccionable para el europeo sub18 del próximo verano.
Foto: FIBA
La joya alemana de la cantera blanca aún tiene como mínimo, un año para seguir demostrando su progresión y su valía. Y no me extrañaría nada que este año fuese de la partida en más de un encuentro con el primer equipo, a las órdenes de Pedro Martínez.