Al margen de que las turbulencias políticas contribuyen a acortar algunas legislaturas, los gobiernos duran cuatro años. Siempre, eso sí, que sus apoyos parlamentarios lo … permitan y eviten sus desplomes. Pues trasladando el asunto a las canchas de baloncesto, el Baskonia dictó decretos por la vía de urgencia y aprobó leyes mediante mayoría absoluta y hasta puño de hierro entre los años 2005 y 2008 dentro de la renacida Supercopa.
Eran tiempos de plantillas memorables en el Fernando Buesa Arena que aunaban el sabor de los apreciados vinos de la tierra alavesa y el aroma universal de las rosas. Una era dorada para el club que contaba, y mucho, en el concierto nacional hasta el punto de traspasar unas fronteras ya entonces líquidas. La década prodigiosa en la que la afición azulgrana se acostumbró a festejar títulos que se han ido encareciendo, según la creciente brecha salarial, con el transcurso de las temporadas.
La entidad de Betoño retorna a esa cita, como rey de Copas, seis años después de su última comparecencia. Entonces acudió a la convocatoria tinerfeña en su rango de ganador de la Liga de la pandemia, resuelta en la burbuja de Valencia a través de un formato próximo a la familiar efervescencia del k.o. Pero el cuadro que entrenaba el ‘eterno’ Dusko Ivanovic cayó en la primera ronda contra el Barça. Fue a los dos años de la última final que disputó el equipo vitoriano, cuando cedió (2018) frente al poderío madridista en Santiago de Compostela (80-73). La anterior vez en la que el Baskonia aspiró al título en el duelo definitivo se remonta a 2011, con un marcador adverso muy parecido (82-73) contra el Barcelona en Bilbao.
Pero el reinado absolutista azulgrana se fija unos cuantos cursos antes. El club ya comía en la mesa de los poderosos desde la primera Euroliga de la escisión, el célebre doblete de 2002 y aquel pulso con el Maccabi en 2005 para coronarse en el pedestal más alto del continente. Una era que combinaba la tradicional ambición directiva con jugadores inolvidables. No sólo para la memoria fértil del baskonismo, también desde la perspectiva del universo entero de la canasta. Basta algún dato contundente para confirmarlo.
Durante esos ejercicios vistieron el escudo del carnero los cinco hombres cuyas camisetas ondean en los mástiles más elevados del santuario azulgrana. El quinteto histórico que formaban Prigioni, Rakocevic, Vidal, Scola y Splitter. La envidia, la sana no existe, de la canasta europea. Más madera, que pedían los hermanos Marx a bordo del tren.

Los azulgranas celebran la consecución del título en 2005.
(E. C.)
Aquel cuatrienio mágico (2005 a 2008 en la Supercopa) también cambió en el vestuario de Zurbano a Hansen, Erdogan, Drobnjak, Kornel David, Teletovic, Planinic, Pete Mickael (el del tiro definitivo en la Copa de 2009) y San Emeterio, el autor de ‘la canasta’ en escorzo que deparó el penúltimo título liguero un año más tarde. Ocurra lo que suceda dentro de un mes en el Palau Olímpic de Badalona, la entidad alavesa mantendrá su tercer puesto en la clasificación histórica del torneo.
Un palmarés que encabeza el Real Madrid (diez) y continúa el Barça (seis). Tras los cuatro éxitos del Baskonia figuran los dos del Valencia (vigente campeón) y del Joventut. Cierran la escueta nómina el Unicaja, ganador con el vitoriano Ibon Navarro al frente en 2024, y el Gran Canaria, que alzó el trofeo hace una década en el Buesa Arena.
Jugadores eternos
A lo largo de sus cuatro victorias encadenadas, 2005 a 2008, el cuadro de Betoño superó en la final al conjunto anfitrión. Derrotó consecutivamente en esa legislatura al Granada con un marcador de ‘catenaccio’ (61-55), al Unicaja (83-78), al Bilbao en Barakaldo (85-73) y en un desenlace apretado al Zaragoza (86-85). Los jurados respectivos eligieron en esas citas a representantes del bloque azulgrana como los jugadores más valiosos de un campeonato tan corto. Apellidos todos ellos (Scola, dos veces Splitter y Prigioni) esculpidos en el retablo dorado del baskonismo.
Los técnicos que dirigieron aquellos grupos fueron Pedro Martínez, a quien relevó Velimir Perasovic en noviembre de 2005, el entrenador croata sustituido por Natxo Lezkano y luego Bozidar Maljkovic en el invierno de 2007, Neven Spahija y Dusko Ivanovic. A un mes vista, el bloque de Paolo Galbiati deberá eliminar en la primera ronda a su reciente pesadilla (la Penya) si quiere retomar el hilo que dejó suelto hace dieciocho años. Toda una mayoría de edad.