Cuando el golf vuelve a 1935, Basozabal revive la magia del Hickory. El torneo reunió a más de 40 jugadores caracterizados de época en una … jornada marcada por el récord de participación, la solidaridad con la República Democrática del Congo y el emotivo recuerdo a Rafael Ortiz de Urbina.

San Sebastián acogió la octava edición del Open San Sebastián Hickory Golf en las instalaciones del Real Club de Golf de Basozabal. La cita registró un récord de participación con más de 40 jugadores procedentes de Gipuzkoa, Bizkaia, Navarra, Madrid y otros puntos de la geografía española, en un evento marcado por el ambiente festivo y el aroma a tradición.

La edición de este año tuvo un significado especial al rendirse homenaje al profesional y profesor de Basozabal Rafael Ortiz de Urbina, tristemente fallecido el mes de junio.

Bajo un día espectacular para la práctica deportiva, la jornada arrancó a las 8:00 horas bajo la impecable organización de Gonzalo Retana, Freddy Lilly y Egoitz Maya. Fieles a la tradición del Hickory, los participantes jugaron como antaño: cada uno cargó su propia bolsa, equipada con solo cinco hierros y un driver anteriores a 1935 con varilla de madera, e indumentaria de época (pantalones bombachos, corbata y visera para ellos; faldas largas y sombrero para ellas). Quedaron prohibidos los guantes, los carros y los aparatos de medición. Para quienes no disponían de material antiguo, el profesional Freddy Lilly facilitó el alquiler de equipos, y la Federación Vasca de Golf sorteó un set completo entre ellos, cuya afortunada fue la jugadora local Marta Gil de Gómez.

El torneo volvió a hacer gala de su vertiente solidaria a beneficio de la ONG del Colegio de Ingenieros de Gipuzkoa. Toda la recaudación se destinó a la fase 3.3 del proyecto de abastecimiento de agua que la entidad está ejecutando en la isla de Idjwi (Kivu Sur, República Democrática del Congo).

A mitad del recorrido, los participantes disfrutaron de un avituallamiento de nivel con jamón cortado a cuchillo gentileza de Torres Cortés, maridado con vinos de Bodegas Launa, cervezas Mahou y agua Solán de Cabras.

En el apartado deportivo, disputado bajo la modalidad scramble por equipos de cuatro, la victoria tanto en categoría scratch como hándicap fue para el equipo madrileño compuesto por Alberto Solanilla, Raúl De Miguel, Ezequiel Olmo y Haritz Mendizabal. El segundo puesto lo lograron las donostiarras Cecilia Bronte, Marta Gil de Gómez, María José Rojas y María Elena Lostado, mientras que la tercera posición fue para los zarauztarras Freddy Lilly, Harald Lilly y Ion Izulain.

Tras la competición, la actividad se trasladó a la sidrería Barkaiztegi, donde se celebró una animada comida de fraternidad. Posteriormente, se dio paso a la entrega de premios y a un gran sorteo de regalos que se prolongó hasta bien entrada la tarde.

Patrocinaron el torneo Mahou, Isdin, Bodegas Launa, Laboratorios Cantabria, Gómez de Segura, Ysios, Monjardín, Solán de Cabras, Torres Cortés, Grupo Garrantxo, Arbelaitz, Helados Arnoldo, Real Sociedad, Farmacia Bronte, Azen Proyectos y Obras, Ridel, Asociación Española de Hickory, Repostería Adarraga, Hotel María Cristina, Joyería Ayestarán, Club Metropolitano, Z1, Adri Arnaus y Hotel Iturregi. El ambiente fue inmejorable y, por unas horas, los jugadores viajaron en el tiempo hasta los orígenes del golf, en una experiencia inolvidable, que ya calienta motores para el próximo año.