Un jamón de unos ocho kilos, de bellota y con al menos un 50% de raza ibérica, identificado con precinto rojo. No basta con colocar la pieza sobre la mesa: deberá haber un cortador especializado que lo sirva en directo durante todo el evento, con soporte jamonero profesional, vajilla, pan y picos y una presentación acorde con la ocasión. Es una de las estaciones gastronómicas que Móstoles Desarrollo, la empresa pública dedicada a la promoción económica del municipio, quiere poder contratar para sus actos durante los próximos cuatro años. Junto al jamón habrá también corners de sushi, ibéricos, quesos y dulces dentro de un acuerdo marco cuyo valor máximo asciende a 880.000 euros.
La cifra, sin embargo, no equivale a 880.000 euros de gasto comprometido. Fuentes municipales recalcan que se trata de “un acuerdo marco que fija un importe máximo, no un compromiso de gasto” y aseguran que este mecanismo ya se ha utilizado en ejercicios anteriores “con cuantías máximas similares”. Según los datos facilitados por el Ayuntamiento, Móstoles Desarrollo gastó en catering alrededor de 20.000 euros en 2024 y otros 20.000 en 2025. El Consistorio defiende que el sistema sirve precisamente para “contener y controlar el gasto”, porque establece precios unitarios máximos y “solo se abona aquello que efectivamente se contrata y presta”. Los propios documentos de la licitación fijan en cero euros el presupuesto base y en 880.000 el valor máximo estimado para los cuatro años.
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Entre esos precios máximos está el de la primera pieza de jamón con cortador, fijado en 800 euros sin IVA. Si para un mismo evento hacen falta más, cada pieza adicional podrá costar hasta 600 euros. El servicio incluye el corte en directo, el emplatado y la atención a los asistentes, además del montaje y desmontaje de la estación y los elementos decorativos necesarios para garantizar, según establece el documento, una imagen “cuidada, ordenada y profesional”.
El catálogo continúa con una estación de sushi por un máximo de 17 euros por persona. Las piezas deberán elaborarse en el propio evento por personal especializado —un sushiman, especifica el pliego— y ofrecer un mínimo de cuatro elaboraciones o variedades diferentes y, al menos, tres tipologías. Como ejemplos aparecen uramaki, nigiri y temaki. La empresa adjudicataria tendrá que proporcionar también salsa de soja, wasabi y jengibre, y la puesta en escena podrá incorporar iluminación, elementos identificativos de las elaboraciones y decoración “de inspiración japonesa”.
Los ibéricos y los quesos tendrán un precio máximo de 13 euros por comensal. En el primer caso deberán servirse obligatoriamente, como mínimo, lomo, salchichón y chorizo ibéricos. La tabla de quesos tendrá que ofrecer al menos seis variedades, entre ellas una curada, otra semicurada y una de pasta blanda o cremosa. La opción más barata será el corner dulce, con un máximo de ocho euros por persona y un mínimo de seis elaboraciones. Al menos cuatro tendrán que ser productos individuales de repostería o bollería. Móstoles Desarrollo ofrece algunos ejemplos: bizcochos, tartas, donuts, macarons, palmeritas, brownies o gofres, que podrán acompañarse de caramelos, gominolas y otras chucherías.
Todo ello forma parte del cuarto lote del acuerdo marco que Móstoles Desarrollo ha sacado a concurso para cubrir el catering de sus actos. La sociedad municipal argumenta en los documentos que necesita este sistema para dar cobertura al “elevado número de actividades y eventos” promocionales, formativos o institucionales que organiza para los ciudadanos, el tejido empresarial y los agentes sociales de Móstoles. Podrá utilizarse en actos institucionales, jornadas, encuentros empresariales, actividades formativas y eventos de promoción económica.
Críticas de la oposición
El número de asistentes, el lugar, el tipo de comida y el personal necesario se concretarán en cada pedido. El acuerdo se divide en cuatro lotes. Además de las estaciones gastronómicas, contempla desayunos y brunch, aperitivos y cócteles y almuerzos y cenas sentados, con modalidades básicas y premium. El mayor importe corresponde a los aperitivos y cócteles, con un máximo de 352.000 euros durante los cuatro años; le siguen los almuerzos y cenas, con 220.000; los desayunos y brunch, con 176.000; y las estaciones gastronómicas, con 132.000. Una misma compañía puede presentarse a los cuatro lotes y también adjudicárselos todos.
La licitación ha despertado las críticas del PSOE de Móstoles. Su secretario general, Alejandro Martín, considera que un contrato de estas características no responde al principal cometido de la sociedad pública. “No tiene ninguna traslación al comercio, a la hostelería o al desarrollo económico de la ciudad”, sostiene. Para Martín, la operación encaja en una política municipal que, a su juicio, está demasiado orientada a organizar “eventos y fiestas”. Las críticas llegan apenas dos meses después de que la oposición rechazara las cuentas de Móstoles Desarrollo correspondientes a 2025, que registraron pérdidas superiores a los 224.000 euros, según el político socialista. Martín cuestiona que la sociedad esté cumpliendo adecuadamente su cometido y sostiene que se ha alejado de la promoción del comercio local. “Más parece una empresa de promoción de eventos para el alcalde que realmente una empresa de desarrollo y fomento y potenciación del comercio local”, afirma.
Las compañías interesadas pueden presentar sus ofertas hasta el 14 de septiembre. El precio supondrá el 40% de la puntuación, mientras otro 30% dependerá de criterios objetivos y el 30% restante de criterios sometidos a juicio de valor. En el caso específico de las estaciones gastronómicas, las empresas podrán obtener puntos adicionales por aumentar su variedad, mejorar su calidad gastronómica o introducir mejoras en la operativa y flexibilidad del servicio. Durante los cuatro años siguientes, serán los servicios que Móstoles Desarrollo encargue efectivamente los que determinen cuánto acaba gastándose del techo de 880.000 euros previsto en el acuerdo marco.