Todo empezó en 2010. ‘Insidious’ presumía en su tráiler de ser obra de los autores de ‘Paranormal Activity’ y ‘Saw’. Sus protagonistas eran una pareja … con tres hijos encarnada por Rose Byrne y Patrick Wilson, que sufría fenómenos paranormales en su nuevo hogar. La clave no estaba en la casa, sino en uno de los niños, que permanecía en coma y actuaba como un imán para atraer las fuerzas del mal. Una puesta al día de las clásicas historias de fantasmas y casas encantadas, que James Wan dirigió con eficacia y que volvía a certificar la habilidad de la productora Blumhouse para barrer en taquilla con presupuestos ajustados: ‘Insidious’ costó millón y medio de dólares y recaudó 100 millones.
Wan repitió en una secuela además de demostrar su talento para el horror en la saga ‘Saw’ –epítome del ‘torture porn’– y ‘Expediente Warren’. En la tercera parte, una precuela, cedió los trastos al actor y guionista Leigh Whannell, que encarna a Specs, la mitad de la pareja cómica de cazadores de espectros que relaja la catarata de sobresaltos de cada entrega. La fórmula ya parecía agotada, pero la cosa siguió hasta la sexta entrega, que llega hoy a los cines: 740 millones de dólares en taquilla a nivel mundial tienen la culpa de que la franquicia no se interrumpa.
Lin Shaye en el papel de la carismática médium, investigadora psíquica y demonóloga es el nexo en común con el filme original de la saga. El director y guionista Jacob Chase, autor de la simpática ‘Ven a jugar’, en la que un niño problemático y su familia se convertían en objetivo de un monstruo materializado a través de móviles y tabletas, se hace cargo del proyecto. Una joven madre, higienista dental, cría a su hija en la casa en la que creció. Pronto descubre que puede viajar al ‘más allá’, el reino purgatorial de las almas perdidas. Cuando algo maligno va tras ella, no solo es capaz de trasladarse a este universo paralelo, sino también traer de vuelta al mundo real lo que encuentra allí, incluidos los demonios.
Dentista espeluznante
Según James Wan, ahora metido a productor, ‘Insidious. Fuera del más allá’ lleva la premisa de la saga más lejos que nunca. «El más allá se está filtrando, escapando al mundo real», explica. «Es algo que nunca habíamos visto de esta manera. Hemos visto premoniciones o atisbos filtrándose en nuestro mundo, pero nunca hasta el punto de adoptar una forma física». Wan asegura que deja las manos libres a los nuevos colaboradores. «A todos los directores que llegan les digo: ‘Aquí está el cajón de los juguetes. Haz lo que quieras mientras te mantengas dentro del cajón’».
Jacob Chase demuestra ser capaz de lograr imágenes perturbadoras introduciendo elementos sobrenaturales en la cotidianidad. Las espeluznates escenas en el dentista son buena prueba de ello: desde que Dustin Hoffman sufría a Laurence Olivier en ‘Marathon Man’ no resultaba tan traumática la consulta de un odontólogo. La fugaz aparación de demonios en los extremos del encuadre, casi de manera subliminal, también asegura unas cuantas palpitaciones y gritos en el patio de butacas.

Una imagen de ‘Insidious: Fuera del más allá’.
Los fans de ‘Insidious’ reconocerán algunos de los demonios de capítulos anteriores, que hasta tienen nombre: Key Face, Doll Girl y su familia, la Novia de Negro y, por supuesto, el Demonio de la Cara Roja, quizá la entidad más icónica de la saga interpretada por el compositor Joseph Bishara, que también vuelve a encargarse de la música en esta entrega.
La maternidad, la herencia familiar, los terrores infantiles y hasta las falacias del populismo son temas que aborda una cinta que cumple su cometido, aunque deja claro el desgaste de la saga. Jacob Chase: «La familia protagonista y los nuevos personajes que se han ido introduciendo son maravillosos, sentimos por ellos una gran conexión. Por eso cuando los ves en peligro es cuando realmente empiezas a sentir terror».