Todo lo relacionado con el espacio resulta abrumador. Los gigantescos agujeros negros que no dejan escapar nada que caiga en su interior –por eso se … llaman así, porque ni siquiera la luz puede escapar a su atracción–, las distancias siderales, las explosiones de rayos gamma –las más potentes que se conocen– … Uno de los últimos descubrimientos astronómicos apunta también en este misma dirección de cifras desmesuradas: han encontrado la estrella más rápida de la Vía Láctea. Su nombre es S301 y se mueve a 25.000 kilómetros por segundo, 100.000 veces más rápido que un avión comercial.

Detectada por el Observatorio Europeo Austral, S301 gira alrededor del agujero negro que se halla en el centro de nuestra galaxia,, el Sagitario A*, con una masa cuatro millones de veces mayor que el sol. Según apunta un estudio publicado en la prestigiosa revista ‘Nature’, esta estrella se encuentra más cerca de este agujero negro que ninguna otra conocida hasta ahora, más o menos la distancia entre Saturno y el astro rey. «Tarda solo 8,7 años en completar su órbita y se acerca -al agujero negro- a apenas doce veces la distancia de la Tierra al Sol. Eso es algo sin precedentes», han subrayado los autores del trabajo. Es justo cuando más cerca está de Sagitario A* cuando la estrella alcanza los mencionados 25.000 kilómetros por segundo, algo más del 8% de la velocidad de la luz.

Su excepcional trayectoria tiene una ventaja para los astrónomos, ya que podría usarse para medir directamente la rotación de un agujero negro. Según la teoría general de la relatividad de Einstein, un agujero negro giratorio arrastra el espacio-tiempo consigo y lo retuerce, lo que afecta las órbitas de las estrellas circundantes. Este efecto es más intenso en objetos que orbitan agujeros negros de rotación rápida a corta distancia. «Con esta estrella esperamos medir el giro -espín, en términos técnicos- del agujero negro en los próximos diez años», subraya el trabajo, que apunta que de lograrlo, «sería una prueba clave de la teoría de Einstein«. Sin S301 -insisten- habría que medir el movimiento de otras estrellas durante varias décadas más para acercarse a medir el espín del agujero negro.

La investigación apunta a que tanto las propiedades orbitales de S301 como el hecho de que las estrellas no puedan formarse tan cerca de un agujero negro masivo indican que probablemente la estrella formaba parte de un par binario -dos estrellas unidas por la gravedad- que fue desgarrado por las fuerzas de marea de Sagitario A*. En el proceso, S301 quedó atrapada por la atracción del agujero negro mientras su estrella compañera fue expulsada a alta velocidad, posiblemente la suficiente como para abandonar la Vía Láctea.

«S301 abre una nueva ventana para estudiar las propiedades fundamentales del espacio-tiempo en este entorno extremo de agujeros negros», ha resumido el astrofísico Reinhard Genzel, que recibió el premio Nobel precisamente por haber descubierto la presencia de Sagitario A* en el corazón de nuestra galaxia.