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Uno de los momentos más idílicos y románticos de su estancia en las playas gaditanas tuvo lugar durante una relajante jornada marinera a bordo de un catamarán. Lejos de la presión mediática y el ajetreo habitual de sus agendas, la pareja disfrutó de la brisa marina y del sol andaluz, dejando estampas cargadas de complicidad. Sin dudar en exprimir al máximo cada instante en el mar, Tana y el matador compartieron también risas, confidencias y muestras de cariño a solas mientras se equilibraban sobre una tabla de paddle surf, consolidando así el excelente punto en el que se encuentra su relación tras haber superado juntos momentos delicados, como la grave cogida que sufrió el diestro la pasada primavera.