La mayoría de las personas no piensa en la salud de la aorta hasta que aparece un problema. Sin embargo, un sencillo gesto con la mano podría aportar una pista sobre el riesgo de sufrir un aneurisma de aorta ascendente, que consiste en el ensanchamiento anormal de la principal arteria del cuerpo a causa de la debilidad de sus paredes. Así lo explica el cardiólogo Aurelio Rojas en uno de sus vídeos en Instagram, donde comenta los resultados de un estudio publicado en 2021 en la revista American Journal of Cardiology realizado por expertos en patología de aorta.
La prueba consiste en doblar el pulgar hacia el interior de la palma de la mano. En la mayoría de las personas, el dedo llega aproximadamente al centro de la palma o permanece dentro de sus límites. Sin embargo, algunas son capaces de llevarlo hasta el borde de la mano o incluso sobrepasarlo. Según el estudio, esta característica se asoció con una mayor probabilidad de presentar un aneurisma de aorta ascendente.
«Si tu pulgar, cuando lo doblas, llega aproximadamente a la mitad de la palma de la mano, a esto se lo considera normal. Pero algunas personas pueden doblarlo prácticamente hasta el final e incluso superar el borde de la mano», explica Rojas. A esto, añade que los investigadores observaron que quienes podían realizar este movimiento presentaban una mayor probabilidad de sufrir un aneurisma de aorta ascendente.
Los autores del estudio analizaron a un total de 305 pacientes que iban a someterse a cirugía de la aorta y compararon los resultados de esta sencilla maniobra con las mediciones de la aorta obtenidas mediante ecocardiografía transesofágica, una prueba de imagen que permite visualizar el corazón y la aorta con gran precisión desde el interior del esófago.
La posible explicación
Según explica Aurelio Rojas, los investigadores sugieren que determinadas alteraciones del colágeno, ya sean de origen genético o por deficiencias nutricionales, pueden provocar que tanto las articulaciones como la pared de la aorta sean más laxas. Esto favorecería, por un lado, una mayor flexibilidad de los dedos y, por otro, el debilitamiento de la pared de la aorta, aumentando el riesgo de que esta se dilate y forme un aneurisma.
Un gesto que no sustituye a las pruebas médicas
A pesar de estos hallazgos, esta maniobra no debe interpretarse como una herramienta diagnóstica. De hecho, el estudio mostró que, aunque un resultado positivo puede asociarse a un mayor riesgo, muchas personas con aneurisma de aorta ascendente no son capaces de realizar este movimiento.
Por ello, los autores plantean que este gesto podría incorporarse como un signo dentro de la exploración clínica, especialmente en personas con antecedentes familiares, pero nunca como sustituto de las pruebas de imagen cuando existe sospecha de un aneurisma de aorta. «Así que es un signo muy sencillo que puedes hacer tú mismo para incorporar a nuestras exploraciones médicas y que puede ayudarnos a prevenir una tragedia», concluye Rojas.