Enrique Bunbury cumplió 59 años la pasada semana. El cantante zaragozano se halla en un extraordinario momento profesional. Su último disco, ‘De un siglo anterior’, vio la luz el pasado abril y, a la vuelta de la esquina, ya asoma una gira de conciertos que arrancará en octubre en México y concluirá el 12 de diciembre en Zaragoza.
En estas casi cuatro décadas en la música, el aragonés errante ha abrazado el éxito tanto en su etapa en Héroes del Silencio como desde 1996 en solitario. Una carrera de fondo que repasa en una extensa entrevista en el pódcast ‘El sentido de la birra’.
Una charla en la que Bunbury vuelve la vista atrás y, como es habitual en él, se desprende de la nostalgia al recordar sus inicios. «Yo vengo de los 80, una época en que los músicos subíamos al escenario sin tener idea de nada, sin saber tocar y sin saber cantar. Veníamos del punk y de ese atrevimiento. Los músicos del rock español no éramos muy buenos».
Y prosigue con el relato: «Tanto es así, que a Héroes nos consideraron musicazos en su momento. El panorama era que los músicos éramos más simples. Ir creciendo y descubrir otras músicas como el jazz o la latinoamericana ha sido muy importante».
Bunbury no reniega de lo vivido, aunque aplica las enseñanzas recibidas en este tránsito: «Estuvo muy bien para esa edad y ese momento. Éramos jóvenes muy atrevidos y temerarios, no me refiero solo a Héroes, sino a una generación. Ser temerario con 50 años a lo mejor es un poco menos adecuado. No te tienes que jugar la vida en cada concierto para que pueda haber gira».
En un plano más personal, el artista zaragozano ensalza el instinto de renovación y cambio que ha alimentado su carrera. «Miro para atrás y veo muy lejos el punto del que partí. Eso me hace sentir bien porque significa que todo este tiempo no ha sido inútil. Muchas veces me encuentro con gente que valora mucho el hecho de no cambiar. Yo he cambiado cosas, algunas de las cuales consideraba sustanciales. No soy una persona totalmente distinta de cuando tenía 17 años, me reconozco en ella. Pero he tenido una evolución y un aprendizaje. Todo este tiempo que he pasado en el planeta tierra no ha sido pensando en las avutardas».