En otra situación Mikel Landa (Murgia, 1989) sería la gran baza del ciclismo vasco en la Vuelta. Ha completado 20 pruebas de tres semanas a … lo largo de su carrera profesional con dos podios en el Giro (2015 y 2022), dos cuartos puestos en el Tour (2017 y 2020) y diez clasificaciones entre los otros primeros en total. A ello habría que sumar tres victorias parciales en Italia y una en la ronda española. Sin embargo, un atropello en la Itzulia por parte del coche médico bajando Aralar ha condicionado una temporada en la que no ha terminado de levantar cabeza, ya que le ha costado recuperarse más de la cuenta. Lo que en un principio parecía solo un fuerte golpe se reveló con el tiempo en pequeñas fracturas en la pelvis que han alargado más de la cuenta su reaparición.
Se perdió primero el Giro de Italia, al que iba a acudir como líder del Soudal, y después el Tour. Regresó en junio en el Tour de Suiza y abandonó, lo mismo que en la Clásica. Hace dos semanas pudo completar, al menos, la Vuelta a Burgos para acumular kilómetros y la semana pasado hizo lo propio en el Tour de Chequía con mejores sensaciones pero alejado de los primeros.
El ciclista alavés no quiere engañar a nadie y sabe que llega muy lejos de su mejor momento. Pero no pierde la esperanza y confía en dejarse ver durante la carrera. «Es mi Vuelta más incierta. He tenido un año muy malo, vengo de una lesión larga de la que no me he recuperado al 100% y el objetivo inicial es sobrevivir a la primera semana. Luego ya veré a qué puedo aspirar», afirma antes de que arranque mañana la carrera en Mónaco con una contrarreloj de 9,4 kilómetros por las calles del Principado.
En teoría, el recorrido de la Vuelta se adapta bien a sus características de escalador en una ronda con hasta siete finales en alto: Font-Romeu, Aramón Valdelinares, Alto de Aitana, Calar Alto, Sierra de la Pandera, Peñas Blancas y Collado del Alguacil. Sin embargo, las dudas sobre su condición física le hacen ser muy prudente cuando se le pregunta sobre el protagonismo que puede tener en la carrera. A su favor, al menos, juega que llega fresco con apenas 28 días de competición en sus piernas y que parte sin la presión de otras veces. «No llego en las mejores condiciones, eso es así, pero no hay otra opción. Vengo sin presión, sé cómo estoy y el equipo también. Daré lo mejor de mí, como siempre. Hay que ser optimistas y creo que peor sería no correr la Vuelta. Ojalá pueda disfrutar, aunque sea solo algún día».
Admite que ha sido su temporada más difícil desde que dio el salto a profesionales en 2010, «tanto a nivel físico como mental», lo que ha provocado que no disfrute encima de la bicicleta «ni entrenando. Pero hay que seguir adelante y mirar el futuro con optimismo, sobre todo viniendo de tan abajo. Ojalá llegue a la siguiente grande con mejor preparación y en mejores condiciones».
Su director deportivo, Sep Vanmarcke, valora muy positivamente su presencia en la Vuelta por todo lo que transmite al equipo. «Mikel aporta mucha experiencia y viene con mucha motivación para demostrar su valía. Traemos un equipo muy sólido y esperamos demostrarlo durante las tres semanas de esta carrera que será increíblemente dura. El objetivo será pelear por las victorias de etapa para seguir con la racha de triunfos del Giro y el Tour».
La presente será la última Vuelta a España de Mikel Landa en las filas de Soudal, ya que ha firmado por dos años con Euskaltel para liderar un proyecto que en algún momento llegó a sostener gracias a su colaboración cuando corría en el Sky. Un regreso a sus raíces que ha despertado expectación en los aficionados.