El incendio originado alrededor de las seis de la mañana en los montones de chatarra del muelle de Lezo 1, en las cercanías de Donibane, … no sólo ha complicado la movilidad en la bahía de Pasaia con el corte de carreteras, la suspensión temporal de autobuses o el confinamiento puntual de los vecinos del municipio, sino que también ha dejado un impacto directo en la calidad del aire. Mientras que los bomberos y remolcadores continúan trabajando en el operativo para mantener el control del incendio, los sensores oficiales han reflejado un claro empeoramiento de la atmósfera en la zona afectada.
El motivo principal de esta alerta ha sido la acumulación de mini partículas contaminantes procedentes del humo del incendio, que se ha extendido rápidamente hacia municipios cercanos. La estación de medición del Gobierno Vasco ha comenzado la madrugada con niveles totalmente limpios, que se han visto al cabo de las horas totalmente superados a medida que la humareda se expandía por la bahía.
Las primeras en hacerse notar han sido las PM2.5, las partículas de diámetro aerodinámico inferior o igual a los 2,5 micrómetros. Dicho de otra forma, son 100 veces más delgadas que un cabello humano. De hecho, estas son las más peligrosas para la salud de cualquier humano porque logran evitar las defensas naturales de la nariz y la garganta hasta entrometerse en los pulmones. En ese sentido, tras empezar a ascender de madrugada, la cifra se ha disparado alrededor de las 07.00 horas, cuando ha rozado los 720 ug/m3 (microgramos por metro cúbico), lo que supone multiplicar casi por doce la directiva europea de 25 ug/m3.
No obstante, a este pico se ha sumado poco después el impacto de las PM10, que engloban ya partículas como el polvo o la ceniza que genera el propio incendio. Este tipo de partículas afectan más a la tos, picor de ojos o incluso irritación de garganta. Ha sido hacia las 07.00 horas cuando este indicador ha alcanzado los 937 ug/m3, una cifra que supera en más de siete veces el límite fijado por la normativa europea (50 ug/m3).
Son precisamente estos registros los que explican la contundencia de las medidas de seguridad adoptadas durante la mañana, como la orden para que los trabajadores de Pasaia no acudieran a sus oficinas. Según fuentes de la Autoridad Portuaria de Pasaia, el fuego está controlado pero no extinguido, y los vecinos ya no tienen por qué permanecer en el interior de sus viviendas, con puertas y ventanas cerradas, como así lo ha sido hasta el mediodía.
Concretamente, la situación para los vecinos ha comenzado a aliviarse pasadas las 9.00 horas, momento en el que se ha restablecido el paso de la motora. La reanudación de las rutas marítimas ha permitido volver a conectar ambas orillas de la bahía y garantizar una vía de transporte mientras continúan las labores para apagar definitivamente las llamas. La lluvia de este viernes también ha aliviado la zona y ayudado a disipar la columna de humo.