Toni Nadal, tío y antiguo entrenador de Rafael Nadal, es una persona que no tiene ningún pelo en la lengua. En repetidas ocasiones ha demostrado ser directo.
Esta vez ha compartido en el Cracks Podcast una anécdota que demuestra la confianza ciega que siempre depositó en el futuro de su sobrino, muchísimo antes de que se convirtiera en una de las mayores leyendas del tenis.
Todo ocurrió durante una con Carlos Moyá, cuando Rafa apenas tenía unos 14 años y era solo una promesa del circuito junior. Moyá, entonces una figura consolidada del tenis español, le preguntó a Toni si firmaría que su sobrino llegara a ser un Albert Costa, quien por aquel entonces era campeón de Roland Garros y número 7 del mundo.
«No firmo ni en broma que sea el próximo Carlos Moyá»
Tal y como cuenta Toni, no dudó: «No, no, no lo firmo. Yo creo que mi sobrino puede ser mejor». A pesar de que Nadal ya empezaba a despuntar como jugador, Moyá le advirtió que alcanzar el nivel al que él mismo había llegado no era nada fácil. A lo que Toni insistió en que apuntaba más alto.
El que posteriormente fue el entrenador de Nadal en sus últimos años como tenista lanzó la siguiente pregunta: «¿Firmarías que fuera un Carlos Moyá?».

Carlos Moyá, junto a su pupilo Rafa Nadal / EFE
Moyá, que en ese momento ya había ganado Roland Garros, disputado finales de Grand Slam y llegado a ser número 1 del mundo. Toni, para quedar bien, respondió: «Tráeme el papel y te lo firmo».
Sin embargo, en cuanto cerraron la puerta y se despidieron, lo primero que le dijo a su sobrino fue: «Vamos, no lo firmo ni en broma. Tranquilo, que tú serás mucho mejor que él. Al final, la ilusión no cuesta nada tenerla».
Una filosofía de ambición sin límites
Toni Nadal explicó que esa misma mentalidad la aplicaba cuando los periodistas le preguntaban quién iba a ganar Roland Garros y él siempre respondía «Rafael». Si no lo lograba, al menos se había ilusionado: «Si después no lo gana, pues tranquilo. Mientras me lo haya pensado que lo ganaría, pues me lo he pasado mucho mejor. ¿Para quién voy a preocuparme antes de hora?».
También habló de la importancia de la exigencia en la formación de los jóvenes y de la cultura del esfuerzo, valores que, según él, hoy parecen estar mal vistos, pero que han permitido el progreso de la sociedad. Aunque sus técnicas han sido muy criticadas, han conseguido moldear a una verdadera estrella.
La anécdota, contada décadas después, cobra más significado porque, al final, Rafa Nadal terminó conquistando 22 Grand Slams, 14 de ellos en Roland Garros, superando con creces las expectativas de aquella noche con Moyá, quien años más tarde se convertiría en su entrenador y terminaría por desplazar a Toni del papel de entrenador principal.