Corren tiempos extraños para el mundo del cine. Superproducciones de Marvel y secuelas de ‘Star Wars’ se estrellan en taquilla sin ser capaces de cumplir … con las previsiones, mientras que otras películas rodadas por directores debutantes con presupuestos mínimos, como ‘Obsession’ o ‘Backrooms’ se convierten en las reinas de la cartelera. Por si fuera poco, la viralidad en redes sociales es capaz de convertir en auténticos fenómenos sociales algunas producciones que en otra época ni siquiera habrían llegado a la gran pantalla, como es el caso de ‘Digital Circus’.
El mejor ejemplo de este fenómeno, sin embargo, es el caso de ‘Niu Lai’, una humilde producción china rodada con un presupuesto de menos de 200 euros que ha dejado boquiabierto al mundo tras desbancar en algunos cines locales a grandes éxitos de la cartelera internacional como ‘La Odisea’ o la última entrega de ‘Spider-Man’.
La propia historia de la producción daría para otra película. ‘Niu Lai’ es el resultado del trabajo de un dúo madre-hijo sin experiencia cinematográfica de ningún tipo. Sun Lifang, una madre sexagenaria, se puso a estudiar para adquirir nociones de guion cinematográfico, con el empeño de ayudar a su hijo Xin Yumeng, un treintañero que se dedicaba al diseño y decoración de interiores, a hacer realidad su sueño de crear su propia película de animación. Además, la mujer prestó voz a todos los personajes femeninos de la cinta y cantó la canción que suena en los créditos.
Tras cinco años de trabajo y con una inversión mínima de ahorros familiares, ‘Niu Lai’, cuyo título significa algo así como ‘Aquí viene el buey’, la película se estrenó en un puñado de cines chinos sin ningún presupuesto publicitario. Por no tener no tenían ni dinero para facilitar pósters a las salas de exhibición, de modo que los empleados tuvieron que dibujar a mano unos improvisados carteles, un detalle que comenzó a alimentar la curiosidad por el filme.

Cartel pintado a mano de ‘Niu Lai’, junto al póster de ‘La Odisea’, en un cine de Pekín.
(EFE)

Detalle de uno de los carteles de ‘Niu Lai’ dibujados a mano por los empleados de un cine.
(Pedro Pardo / AFP)

Unos jóvenes acuden a un cine de Pekín donde se proyecta ‘Niu Lai’.
(EFE/EPA/WU HAO)
Otro cartel de la película dibujado por los empleados de un cine de Pekín.
(REUTERS/Xiuhao Chen)
El estreno de ‘Niu Lai’ en las salas chinas fue tan discreto como su paupérrimo acabado formal podía hacer esperar. La cinta se estrenó en 245 cines del país y no llegó a recaudar ni 1.000 euros. Sin embargo, uno de esos pocos espectadores iniciales decidió grabar un fragmento y compartirlo en internet para burlarse del cutrísimo aspecto de los personajes, su torpe animación y el desangelado escenario, que parecía propio de uno de los primeros videojuegos en 3D creados a finales de los 90.
El clip, que pretendía mofarse de la producción ‘amateur’, fue corriendo como la pólvora y multiplicó las ganas de ver el metraje completo de una película ‘tan mala que es buena’. Conforme su viralidad se fue expandiendo, también lo hizo el número de proyecciones. De la noche a la mañana había casi 12.000 pases diarios de ‘Niu Lai’ por todo el país, convirtiéndola en una de las cintas de animación más taquilleras del año en China con un montante de más de cuatro millones de dólares.
El inesperado éxito de esta desconcertante producción hecha en casa va más allá y se ha convertido en la película más rentable de la historia del cine, con un retorno de inversión estimado en el 20.000%. Estas cifras superan ampliamente los resultados de ‘Paranormal Activity’, que ingresó 193 millones de dólares con 15.000 dólares de presupuesto -12.889% de retorno-, y ‘El proyecto de la bruja de Blair’, que recaudó 248 millones tras una inversión de 60.000 dólares -4.143% de retorno-.
Por el momento no está previsto que ‘Niu Lai’ vaya a dar el salto al mercado internacional, un hito que multiplicaría su ya desproporcionada recaudación. Aunque en vista de la curiosidad morbosa por ver sus 86 minutos de metraje surrealista, poblado por animales parlantes deformes con bocas extrañamente humanas, no sería de extrañar que terminara llegando a los cines españoles o, al menos, a alguna plataforma de ‘streaming’.